Archivo del Autor: Comunicación

6 junio 2018
Exceso alcohol_Hospital Delfos

Riesgos del consumo de alcohol | Hospital Delfos

Riesgos del consumo de alcohol 

Beber demasiado alcohol de forma regular es muy perjudicial para la salud.

Aunque a cada persona le afecta de una manera concreta, en general el alcohol es una droga que afecta a todos los sistemas del cuerpo.

El volumen de alcohol consumido, la genética, el sexo, la masa corporal y el estado general de salud influyen en la forma en que la salud de una persona responde al consumo excesivo de alcohol de forma crónica.

Qué pasa cuando ingieres demasiado alcohol

Cuando se ingiere más alcohol de lo que el cuerpo puede metabolizar, el exceso se acumula en el torrente sanguíneo. El corazón hace circular el alcohol en la sangre por todo el cuerpo, dando lugar a cambios en la química y las funciones normales del cuerpo.

Incluso si esto sucede una sola vez, pasarse con el alcohol puede implicar el deterioro significativo a nivel corporal, daños en los órganos internos e incluso la muerte. Con el tiempo, el consumo excesivo de alcohol puede conducir al desarrollo de muchas enfermedades crónicas y otros problemas de salud graves.

Estos son algunos los riesgos más comunes que corren las personas por abusar del alcohol con manera habitual.

Enfermedad hepática

La mayor parte del metabolismo del alcohol se produce en el hígado, por lo que el hígado el particularmente vulnerable al daño por abuso de alcohol. La enfermedad hepática alcohólica normalmente se ve influenciada por la cantidad y duración del abuso de alcohol. El alcoholismo crónico supone un riesgo considerable para el desarrollo de esta enfermedad.

Si el hígado es incapaz de realizar sus funciones vitales, se producirá un fallo multiorgánico y la muerte. Por desgracia, los síntomas a menudo se manifiestan sólo después de que el daño sea ya grave.

Deterioro del sistema inmune

Beber demasiado debilita el sistema inmunológico, lo que hace que el cuerpo sea más vulnerable a enfermedades infecciosas. Además, el alcohol provoca un descenso en el recuento de glóbulos blancos, muy probablemente debido a la captura de estas células en el bazo.

Cada episodio de consumo excesivo de alcohol reduce la capacidad del cuerpo para protegerse de las infecciones en periodos de hasta  24 horas después de la exposición del cuerpo al alcohol.

Pancreatitis

El consumo excesivo de alcohol puede conducir a pancreatitis, una inflamación dolorosa del páncreas que a menudo requiere hospitalización y que es potencialmente mortal.

La inflamación está probablemente relacionada con la activación prematura de las enzimas pancreáticas y la exposición crónica a acetaldehído. Abusar de manera habitual del alcohol en un periodo de 5 a 10 años puede provocar un ataque inicial de la pancreatitis alcohólica. 

Problemas de úlceras y gastrointestinales

Beber en exceso puede causar úlceras de estómago, reflujo ácido, ardor de estómago y la inflamación del revestimiento del estómago (gastritis). Es más, al menos el 90% de las personas que beben cantidades excesivas de alcohol van a desarrollar hígado graso alcohólico.

El alcohol inicialmente pasa a través del tracto digestivo y es ahí donde comienza a ejercer sus efectos tóxicos. Los daños en el sistema digestivo también puede dar lugar a hemorragia interna de las venas dilatadas en el esófago que resulta muy peligrosa.

Por otra parte, el alcohol interfiere con la secreción de ácido gástrico, lo que puede retrasar el vaciado gástrico. Además, también puede afectar los movimientos musculares en todo el intestino. El tracto gastrointestinal es muy vulnerable a sufrir daños a causa del alcohol.

Cáncer

El consumo crónico de alcohol puede contribuir al riesgo de desarrollar diferentes tipos de cáncer, incluyendo  cáncer de boca, esófago, laringe, estómago, hígado, colon, recto y  mama.

El consumo de tabaco, que es común entre los bebedores, aumenta los efectos del alcohol sobre el riesgo de padecer cáncer del aparato digestivo superior y del tracto respiratorio.

Enfermedades del corazón

Beber en exceso provoca la liberación de las hormonas del estrés,  que constriñen los vasos sanguíneos, lo que provoca presión arterial alta. 

El consumo excesivo de alcohol también está vinculado a múltiples complicaciones cardiovasculares, incluyendo cardiomiopatía (debilitamiento de los músculos del corazón sobrecargados), arritmias (latidos cardíacos irregulares), infarto de miocardio y muerte súbita cardíaca.

El accidente cerebrovascular es una complicación potencialmente mortal, y el consumo excesivo de alcohol lo favorece. Las fluctuaciones en la presión arterial y el aumento de la activación de las plaquetas son comunes durante la recuperación del cuerpo de una borrachera. Esta combinación mortal aumenta las probabilidades de un accidente cerebrovascular isquémico.

Daño cerebral

El alcohol altera los receptores cerebrales y los neurotransmisores e interfiere con la función cognitiva, los estados de ánimo, las emociones y las reacciones en múltiples niveles de una persona.

El alcohol es un depresor del sistema nervioso central. Esto hace que dificulte  el procesamiento de la información y plantea desafíos ante la resolución de problemas sencillos.

El efecto del alcohol en la serotonina puede reducir el temor normal de las consecuencias derivadas de las acciones de un individuo, lo que contribuye a la toma de riesgos o comportamientos violentos.

El alcohol también altera la coordinación motora fina y equilibrio, y a menudo conduce a lesiones por caídas. Beber en exceso también puede causar incapacidad para recordar eventos. A largo plazo, el consumo excesivo de alcohol puede acelerar proceso normal de envejecimiento del cerebro, dando lugar a la demencia.

Los jóvenes son especialmente vulnerables a los efectos dañinos del alcohol debido a que sus cerebros aún están en desarrollo hasta que aproximadamente veinticinco años de edad.

Osteoporosis

El consumo excesivo de alcohol crónico puede afectar a la salud ósea y puede aumentar el riesgo de desarrollar osteoporosis (pérdida de masa ósea). La osteoporosis aumenta el riesgo de fracturas, sobre todo de la cadera.

El alcohol también interfiere con el equilibrio de calcio, producción de vitamina D y los niveles de cortisol, lo que favorece el debilitamiento potencial de la estructura ósea.

Desnutrición y deficiencias vitamínicas

Beber conduce a la desnutrición y varias deficiencias de vitaminas. Las personas que beben de forma activa a menudo tienen una mala alimentación. Incluso si un bebedor sosumo una dieta saludable, los nutrientes no se descomponen correctamente y no se absorben adecuadamente en el tracto gastrointestinal ni  se utilizan eficazmente por las células del cuerpo.

Además, la capacidad del alcohol para interrumpir la producción de glóbulos rojos y causar sangrado de úlceras gástricas puede conducir al desarrollo de deficiencia de hierro o anemia.

Accidentes y lesiones

El consumo de alcohol está vinculada a accidentes de circulación de todo tipo,  caídas, ahogamiento, accidentes de trabajo, suicidio y homicidio.

La capacidad de conducción se deteriora con una cantidad muy pequeña de alcohol bebida. Además, una persona que ha bebido es probable que sufra consecuencias más graves tras una lesión en un accidente.

30 mayo 2018
Blog Hospital Delfos

¿Qué derechos tenemos los pacientes? | Hospital Delfos

¿Qué derechos tenemos los pacientes? 

El paciente usuario de la sanidad: derechos y deberes

La protección de los derechos de los pacientes reconocidos en el marco legal vigente español es una de las mayores garantías de una asistencia sanitaria de calidad y del cumplimiento de uno de los derechos básicos de las personas, el de la salud.

Este marco legal recoge de igual manera los deberes que todo paciente tiene y que igualmente es importante que conozca. La finalidad es que la relación tanto con los profesionales como con las instituciones sanitarias resulte eficaz para lograr el fin último que no es otro que prevenir, proteger y promocionar la salud y la calidad de vida del paciente.

1.      Evolución del papel del paciente

La figura del paciente, así como su forma de relacionarse con los profesionales de la sanidad y de participar en el proceso de toma de decisiones sobre su enfermedad, ha cambiado a lo largo de las últimas décadas. Esta evolución, que todavía continúa, está afectando tanto a los propios pacientes como a los profesionales y las distintas instituciones sanitarias que componen nuestro sistema sanitario.

Así, el paciente, que tradicionalmente era considerado receptor de las decisiones que el médico tomaba unilateralmente para el tratamiento de su enfermedad, se ha ido convirtiendo, con el paso de los años, en un agente de derechos bien definidos y con una amplia capacidad de decisión sobre las pruebas diagnósticas y los tratamientos que recibe.

De mero espectador, ha pasado –en muchos casos- a ser corresponsable de las decisiones que han de tomarse a lo largo de todo el proceso acerca de su enfermedad.

Por su parte, el médico se ha ido transformando en un asesor para sus pacientes, a los que hoy en día ofrece sus conocimientos y consejos, pero cuyas decisiones no son impuestas, sino que se toman conjuntamente con el paciente.

Como consecuencia del cambio de roles, las relaciones sanitarias han pasado de ser verticales a relaciones horizontales, colectivas –con la entrada en escena de múltiples profesionales sanitarios- y adaptadas al tipo de relaciones propias de la sociedad actual en la que vivimos.

Y en esta evolución ha jugado un papel fundamental que el paciente hoy en día cada vez más sea una persona informada sobre su enfermedad, las alternativas terapéuticas y los servicios sanitarios puestos a su disposición.

En este sentido, y si bien depende de diferentes factores entre ellos la patología de que se trate, las administraciones sanitarias son conscientes en la actualidad de que el paciente bien informado aporta muchos beneficios a todas las partes implicadas en el proceso de su enfermedad, y están empezando a tomar conciencia sobre la necesidad de informar y formar al paciente en el trato con los profesionales sanitarios para que supere sus miedos y se comunique eficazmente con ellos. Y es que, cuanta más información tiene el paciente, mejor sigue el tratamiento, mejor afronta su enfermedad y entiende las indicaciones del médico y los profesionales sanitarios que le atienden.

A este hecho, hay que añadir que existe una mayor demanda de información por parte de todas las personas, de manera que, además de los propios pacientes, participan en el proceso de la enfermedad sus familiares, amigos y gente cercana. Ello supone un gran beneficio para el paciente porque le ayuda a entender y llevar mejor su enfermedad.

Este aumento de nivel de información se ha traducido, además, en un incremento del número de asociaciones de pacientes en España, a las que tienen acceso, además de los pacientes y sus familiares, todas las personas que quieran saber algo sobre una enfermedad aunque no la padezcan.

2.      Los derechos del paciente

Todos podemos ser pacientes en cualquier momento de nuestras vidas. Si bien, en sentido estricto, paciente es aquella persona que padece física y corporalmente, y especialmente quien se halla bajo atención médica. También se define como paciente, la persona que es o va a ser reconocida médicamente.

La figura del paciente aparece recogida en la legislación española, reconociéndosele una serie de derechos y de deberes. De acuerdo con dicha legislación, el paciente tiene derecho a recibir una atención sanitaria integral de sus problemas de salud y a ser tratado con respeto a su personalidad, dignidad humana e intimidad, sin que pueda ser discriminado por razones de tipo social, económico, moral o ideológico.

De forma general, los pacientes españoles gozan de una serie de derechos que se engloban en ocho grandes áreas:

1. Acceso a la atención sanitaria: los pacientes tienen derecho a obtener los productos sanitarios y medicamentos necesarios para su salud, a ser atendidos dentro de un plazo adecuado a las características de su proceso patológico y de acuerdo a criterios éticos y de equidad y a solicitar una segunda opinión médica en los procesos que marca la ley.

2. Autonomía del paciente: Todos los pacientes tienen derecho a recibir toda la información previa a cualquier procedimiento diagnóstico o terapéutico, a escoger entre las diferentes opciones terapéuticas existentes y a renunciar a recibir los tratamientos o actuaciones sanitarias propuestas por los profesionales sanitarios si lo consideran oportuno.

Entre los derechos relacionados con la autonomía del paciente, la legislación vigente regula, además, el derecho a que se tengan en cuenta las voluntades anticipadas de los pacientes.

3. Intimidad y confidencialidad: los pacientes tienen derecho a ser atendidos en condiciones que garanticen su intimidad, dignidad, autonomía y seguridad. Por otro lado, tienen derecho a la confidencialidad de la información relacionada con su enfermedad y a acceder a los datos personales obtenidos en el proceso asistencial.

En la misma línea, los pacientes tienen derecho además a que se les pida el consentimiento antes de la realización y difusión de registros iconográficos y a la confidencialidad de la información de su genoma, así como a la seguridad de no utilizar esa información para ningún tipo de discriminación.

4. Experimentación e investigación científica: se reconoce el derecho a saber si los procedimientos de pronóstico, diagnóstico y terapéuticos que se le aplican al paciente pueden ser utilizados para un proyecto docente o de investigación, teniendo la seguridad de que, en ningún caso, comportará un peligro adicional para su salud.

De igual manera, se recoge el derecho del paciente a disponer de aquellas muestras biológicas provenientes de una biopsia o extracción, con la finalidad de obtener la opinión de un segundo profesional o de continuar su proceso médico en otro centro hospitalario si así lo desea.

5. Prevención de la enfermedad y la protección de la salud: Se refiere al derecho a conocer los problemas de salud de la colectividad que supongan un riesgo para la salud personal o de la misma comunidad, así como al derecho a que esa información se difunda en términos comprensibles, verídicos y adecuados.

Se incluye el derecho a conocer las iniciativas y prestaciones en materia de prevención y protección de la salud, y al de saber los resultados de las mismas.

6. Información asistencial y acceso a la documentación clínica: Los pacientes tienen derecho a recibir información sobre las prestaciones y servicios que se ofrecen, así como al acceso a su historia clínica, documento completo que recogerá toda la información acerca de su estado de salud y de las actuaciones clínicas y sanitarias llevadas a cabo.

7. Participación de los pacientes y usuarios: Se recoge el derecho a conocer y a poder identificar, en cualquier situación, a los profesionales que prestan la atención sanitaria. También, el derecho a prestar reclamaciones y sugerencias y, por otro lado, el derecho a participar en las actividades sanitarias y a la utilización de las tecnologías de la información.

8. Calidad y la seguridad asistencial: Los pacientes tienen derecho a una asistencia sanitaria de calidad humana y científico-técnica, así como a una atención segura, basada en protocolos de seguridad clínica consensuados y actualizados.

3.      Los deberes del paciente

Las personas que viven con una enfermedad tienen también que saber que su colaboración es fundamental y por ello se habla también de los deberes de los pacientes. Por ejemplo, tienen la obligación de colaborar en el cumplimiento de las normas e instrucciones establecidas en las instituciones sanitarias. Eso incluye tratar con el máximo respeto al profesional sanitario, a los otros enfermos y a sus acompañantes y colaborar en el buen mantenimiento de las instalaciones sanitarias.

Asimismo, todos los pacientes tienen el deber de solicitar información sobre las normas de funcionamiento de la institución sanitaria que le esté atendiendo y sobre los canales de comunicación existentes en la misma (quejas, sugerencias, reclamaciones y preguntas). También han de conocer el nombre del médico que se esté encargando de su caso.

Por otro lado, existe el deber de firmar el documento de alta voluntaria en caso de que no se acepten los métodos de tratamiento propuestos frente a su enfermedad4 y el de responsabilizarse del uso adecuado de las prestaciones ofrecidas por el sistema sanitario, fundamentalmente en lo que se refiere a la utilización de servicios, procedimientos de baja laboral o incapacidad permanente y prestaciones farmacéuticas y sociales.

Por último y no menos importante, el paciente tiene el deber de exigir que se cumplan todos sus derechos.

Nuestro marco regulatorio legal

1.      La Constitución Española

Tanto los derechos como las obligaciones de los pacientes están protegidos por un amplio marco legal que comienza por la propia Constitución española.

Concretamente, en el artículo 43 de nuestra Constitución se reconoce el derecho a la protección de la salud, siendo competentes los poderes públicos para organizar y tutelar la salud pública a través de medidas preventivas, así como de las prestaciones y los servicios que se consideren oportunos y necesarios. Los poderes públicos también fomentarán la educación sanitaria, la educación física y el deporte.

2.      Desarrollo en diferentes leyes y reglamentos

Tras la Constitución y en lo relativo a las cuestiones directamente relacionadas con los derechos de los usuarios de los servicios sanitarios, se desarrolló una regulación básica recogida en la Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad, en la que se reconoce el derecho al respeto de la personalidad, dignidad e intimidad del paciente. Recoge también el derecho a la no discriminación y a estar informado sobre los servicios sanitarios, así como el derecho a la confidencialidad de toda la información relacionada con su proceso. Igualmente incluye el derecho a la asignación de un médico y a que se le notifique si los procedimientos de pronóstico, diagnóstico y terapéuticos que se le apliquen pueden ser utilizados para un proyecto docente o de investigación.

Los principios generales establecidos en la Ley General de Sanidad fueron completados por la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica. Esta ley centra su atención en la voluntad de humanización de los servicios sanitarios. Así, mantiene el máximo respeto a la dignidad de la persona y a la libertad individual, por un lado y, por otro, declara que la organización sanitaria debe garantizar la salud como derecho inalienable de la población mediante la estructura del Sistema Nacional de Salud.La Ley 41/2002 refuerza el derecho a la autonomía del paciente. Concretamente, da un trato especial a la regulación sobre instrucciones previas que contemplan los deseos del paciente expresados con anterioridad, así como a todo lo referente a la documentación clínica generada en los centros asistenciales, destacando los derechos de los usuarios en este aspecto.

Alguno de los aspectos desarrollados en estas dos leyes, fueron reforzados en nuestro ordenamiento jurídico mediante diferentes disposiciones, como:

-         La Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo, de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen se centró, como su propio nombre indica, en legislar sobre el derecho a la intimidad de los pacientes. Básicamente, protege, frente a todo tipo de intromisiones ilegítimas, el derecho fundamental al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen, regulado en el artículo 18 de la Constitución Española.

-         En la misma línea, la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de protección de datos de carácter personal, tuvo por objeto garantizar y proteger, en lo que concierne al tratamiento de los datos personales, las libertades públicas y los derechos fundamentales de las personas físicas, especialmente el honor e intimidad personal y familiar. En 2007 fue aprobado por Real Decreto el Reglamento de desarrollo de esta ley sobre protección de datos de carácter personal. Concretamente, se trata del Real Decreto 1720/2007, de 21 de diciembre.

-         Después de la Ley 41/2002 y tras 16 años desde la entrada en vigor de la Ley General de Sanidad, a causa de los profundos cambios producidos en la sociedad española, tanto culturales, tecnológicos y socioeconómicos como en la manera de vivir, se decidió adaptar las leyes en materia de sanidad a la modernización del entorno. Fruto de ello surgió la Ley 16/2003, de 28 de mayo, de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud. Esta ley fue creada para establecer un marco legal para todas las acciones de coordinación y cooperación de las administraciones públicas sanitarias, garantizando la equidad, calidad y participación social en el Sistema Nacional de Salud.

Los objetivos fijados en la ley fueron:

  • La prestación de servicios a los usuarios del Sistema Nacional de Salud en condiciones de igualdad y calidad.
  • El aseguramiento universal y público por parte del Estado.
  • La coordinación y cooperación de las Administraciones públicas sanitarias para acabar con las desigualdades en salud.
  • La prestación de una atención integral de la salud, que comprende tanto la prevención de enfermedades, como la asistencia y la rehabilitación, procurando un alto nivel de calidad.
  • La financiación pública del Sistema Nacional de Salud, de acuerdo con el vigente sistema de financiación autonómica.
  • La igualdad de oportunidades y la libre circulación de los profesionales en el conjunto del Sistema Nacional de Salud.
  • La colaboración entre los servicios sanitarios públicos y privados en la prestación de servicios a los usuarios del Sistema Nacional de Salud.
  • La colaboración de las oficinas de farmacia con el Sistema Nacional de Salud en el desempeño de la prestación farmacéutica.

La Ley 16/2003 fue modificada por el Real Decreto-ley 16/2012, de 20 de abril, de medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y mejorar la calidad y seguridad de sus prestaciones, según el cual tienen derecho a la asistencia sanitaria en España todas aquellas personas que ostenten la condición de asegurado, es decir, aquellos que se encuentren en alguno de los siguientes supuestos:

  • Ser trabajador por cuenta ajena o por cuenta propia, afiliado a la Seguridad Social y en situación de alta o asimilada a la de alta.
  • Ostentar la condición de pensionista del sistema de la Seguridad Social.
  • Ser perceptor de cualquier otra prestación periódica de la Seguridad Social, incluidas la prestación y el subsidio por desempleo.
  • Haber agotado la prestación o el subsidio por desempleo u otras prestaciones de similar naturaleza, encontrarse en situación de desempleo, no acreditar la condición de asegurado por cualquier otro título y residir en España.

Para aquellas personas que deseen tener más información sobre la regulación de los derechos de los pacientes, otras leyes de interés son:

  • Real Decreto 124/2007, de 2 de febrero, por el que se regula el Registro Nacional de Instrucciones Previas y el correspondiente fichero automatizado de datos de carácter personal (BOE núm 40, de 15 de febrero de 2007).
  • Convenio para la protección de los Derechos Humanos y la dignidad del ser humano con respecto a las aplicaciones de la Biología y la Medicina (BOE núm 261, de 20 de octubre de 1999).
  • Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia..

3.      Servicios de Atención al Paciente

Lo que de verdad determina la efectividad de los derechos de los pacientes en el Sistema Sanitario es la posibilidad que éstos tienen de exigirlos ante un determinado organismo que responda por ellos.

Históricamente, las Comunidades Autónomas han ido contemplando, entre las normas que regulan la estructura, organización y funcionamiento de los hospitales y centros de salud, la obligación de recoger y tramitar las quejas y sugerencias de los usuarios de los Servicios de Salud a través de diferentes dependencias administrativas.

En la actualidad, todos los hospitales y centros de salud tienen la obligación de disponer de una carta de Servicios de Atención al Paciente en la que se indican los derechos y obligaciones de los usuarios, así como las prestaciones disponibles, las características asistenciales de cada centro o servicio y el procedimiento para emitir sugerencias o reclamaciones, así como tramitar la solicitud de documentación clínica y de cambio de hospital.

Algunas Comunidades Autónomas como, por ejemplo Madrid, ofrecen estas guías del paciente a través de Internet, al igual que muchos hospitales, instituciones que cuentan además con un manual de acogida.

La finalidad de todos estos servicios es proteger los derechos del paciente facilitando su aplicación, así como integrar su opinión en la organización de las instituciones sanitarias.

16 mayo 2018
Hemofilia_Hospital Delfos

¿Qué es la Hemofilia? | Hospital Delfos

¿Qué es la Hemofilia?

La Hemofilia es una enfermedad que afecta a la coagulación de la sangre ya que se caracteriza por un defecto en alguno de factores que la componen, que se necesitan para que la sangre coagule.

La coagulación de la sangre es como una fila de “fichas” de dominó que situamos una detrás de otra. Al empujar la primera, ésta hace caer sucesivamente a todas las demás.

La Hemofilia sería esa situación pero una de las “fichas” intermedias es más corta, defectuosa, que no es capaz de empujar a su siguiente en la fila con lo que el orificio no se tapa y la sangre se pierde.

Tipos

Existen dos tipos principales de Hemofilia que se caracterizan ambas por presentar manifestaciones de episodios hemorrágicos y daño articular, pero que se diferencian en la “ficha” que es defectuosa.

Así, en la Hemofilia de A, el defecto está en la ficha de factor VIII y; en la Hemofilia B, en la ficha de Factor IX.

Dentro de las Hemofilias existen personas que tienen algo de factor y otras nada. Esto, dicho de otra forma, quiere decir que la Hemofilia se puede presentar en distintos fenotipos en función de su gravedad.

Así, hay pacientes que presentan un fenotipo leve (enfermos leves), que significa que presentan entre un 5 y un 40% de factor si se compara con una persona sana. Otros presentan un fenotipo moderado (enfermos moderados) ya que sus niveles de factor están entre el 1 y el 5% del normal y, por último, están los pacientes graves que presentan menos del 1% del nivel normal o incluso y, no es tan raro, un 0 (nada) % de factor.

Transmisión hereditaria

La Hemofilia es una enfermedad hereditaria. Su defecto se encuentra en el cromosoma X, es decir, el cromosoma que se relaciona con el sexo trasmitida por las mujeres (portadoras) y la padecen los hombres debido a la dotación de dos cromosomas X (XX) de la mujer y una dotación XY en el hombre. La transmisión de la Hemofilia se dice que es recesiva y no dominante ya que puede que no aparezca en una generación siguiente (salto de generación) por la simple razón de que se den portadoras sanas o varones sanos, y sí aparezca en otra generación posterior. Aquí, hay una explicación más gráfica de la trasmisión de la Hemofilia.

Causas de la hemofilia

La causa de que un factor no funcione es, que el organismo lo sintetice defectuoso y como se trata de una enfermedad hereditaria esto significa que el defecto se encuentra en una región del ADN (gen) que da lugar a una proteína. En este caso, el factor.

En el caso de la Hemofilia A el defecto más habitual es un gran cambio, llamado inversión del intrón 22, en el que para entendernos pondríamos las páginas de la segunda mitad del libro al principio. Pero el defecto se puede deber también a pequeños cambios de una letra (mutaciones puntuales) a eliminar algunas frases (deleciones) o a meter frases o palabras al azar dentro de una página (inserciones).

En el caso de la Hemofilia B los errores se deben también a mutaciones puntualesdeleciones o inserciones pero también a la eliminación de unas cuantas páginas del libro o al intercambio de páginas de un libro por las de otro que nada tiene que ver con el primero.

Sintomatología

La Hemofilia, en general, ya sea del tipo A o del tipo B, se caracteriza por manifestaciones hemorrágicas espontáneas o bien por un sangrado excesivo cuando se produce algún tipo de traumatismo. Así, se deben distinguir las hemorragias articulares, las musculares y las de otra índole que, en ocasiones, pueden ser graves.

Para entender mejor lo que significan y la trascendencia que presentan las hemorragias en las articulaciones de un paciente hemofílico, se deben entender algunos conceptos básicos sobre esta localización anatómica.

Los huesos se encuentran parcialmente unidos por una cápsula articular que presenta a su vez un revestimiento que se llama membrana sinovial, con muchos capilares (pequeños vasos sanguíneos). Produce un fluido aceitoso que ayuda a la articulación a moverse con facilidad y que evita el roce entre los huesos que la forman.

Se trata pues de un lubricante como el que precisan las bielas de un motor. Si los capilares de la membrana sinovial se lesionan sangrarán pero, otras veces, de forma espontánea y natural sin ninguna lesión, también pueden sangrar debido al rozamiento propio y natural de la articulación. En una persona que no padece Hemofilia, el mecanismo de la coagulación detiene la hemorragia rápidamente pero en personas con Hemofilia la hemorragia continua.

Esto ocasiona que la articulación se inflame y aparezca el dolor característico. Los comienzos de una hemorragia articular, también llamada hemartro, se caracterizan por un hormigueo y una sensación de calor en la articulación. Al irse llenando la cápsula de sangre, la articulación se inflama todavía más y el dolor es mayor hasta que se pierde casi la totalidad de la movilidad. Sin un tratamiento adecuado y tras repetidas hemorragias en una misma articulación la membrana sinovial sangrará más fácilmente cada vez y los restos de sangre que se van depositando en la articulación van dañando los tejidos, se deja de producir el líquido sinovial y el roce de los huesos ocasiona el deterioro parcial o total de la articulación. Esta situación que puede llegar a una discapacidad de mayor o menor grado de severidad se conoce como artrosis o artropatía hemofílica, que puede llegar a ser invalidante.

La articulación se torna rígida, dolorosa al moverla e inestable. Se vuelve todavía más inestable a medida que los músculos que la rodean se debilitan. Estas hemorragias se producen, fundamentalmente, en rodilla en un 44%, en codo en un 25%, en tobillo en un 15%, en hombro en un 8%, en cadera en un 5% y en otras localizaciones en el 3% de los casos.

Hoy día el paciente con Hemofilia no muere de una simple o moderada ni siquiera grave hemorragia si es tratado adecuadamente; el problema clínico sanitario es la artropatía hemofílica.

Por su parte las hemorragias musculares ocurren cuando los capilares de los músculos se lesionan. Algunas veces, la causa es conocida, pero en otras ocasiones ocurren sin motivo aparente. En una hemorragia muscular el músculo se torna rígido y dolorido.

Se produce inflamación, calor y dolor al tacto, apareciendo moretones si es muy superficial y si por el contrario es muy profunda podría producirse presión sobre nervios o arterias causando hormigueo y adormecimiento.

El resultado final suele ser un espasmo muscular que consiste en que el músculo para protegerse a sí mismo se contrae y las articulaciones que se movieran gracias a ese músculo se ven afectadas. Las hemorragias musculares suelen ocurrir en pantorrillas, muslos y parte superior de los brazos.

Si la hemorragia ocurriese en el músculo psoas (en la parte frontal de la cadera) o en los músculos del antebrazo, que a veces también son frecuentes, se pueden ver afectados nervios y arterias lo que podría ocasionar daños permanentes e irreversibles.

Otras hemorragias graves son las de la cabeza (por lo general resultado de una lesión) y pueden representar causa de muerte, especialmente en niños. Estas hemorragias pueden ocasionar dolor, náuseas, vómitos, somnolencia, confusión, torpeza, debilidad, convulsiones y pérdida de la conciencia. Las hemorragias en la garganta pueden ser el resultado de algunas infecciones, lesiones, inyecciones dentales o cirugía, y pueden ocasionan inflamación, así como dificultad para tragar y respirar. Otras hemorragias, aunque generalmente no ponen en peligro la vida del paciente, sí podrían resultar muy serias como, por ejemplo, las hemorragias en ojos, espina dorsal o en el músculo psoas. La hematuria o sangre en la orina es común en Hemofilia severa, aunque pocas veces es peligrosa.

Tratamiento

La Hemofilia, se trata mediante la administración por vía intravenosa del factor deficiente VIII o IX a la dosis adecuada en función de la edad y grado de severidad del episodio hemorrágico.

Los concentrados utilizados de factores pueden ser plasmáticos o recombinantes, ambos sometidos a procesos de inactivación viral. A pesar de que este tratamiento es el adecuado algunos pacientes producen una respuesta inmune contra el factor exógeno administrado, respuesta que será tanto mayor cuanto mayor sea la porción de factor defectuosa. Estos pacientes que desarrollan de esta manera los llamados “inhibidores”, se tratan con concentrados de mezclas de factores de la coagulación o con Factor VII activado.

La ventaja hoy día del tratamiento de la Hemofilia es que se puede llevar a cabo en el propio domicilio mediante protocolos de autotratamiento por parte del propio paciente, adiestrado convenientemente por profesionales sanitarios para que, así, logren la mayor autonomía personal posible.

En la actualidad la Hemofilia se puede diagnosticar mediante un diagnóstico prenatal en el estadio fetal mediante el análisis de líquido amniótico por punción (amniocentesis); de forma postnatal valorando, o bien la mutación, o bien los niveles de factor coagulante y, más recientemente, mediante el diagnóstico genético preimplantacional, que se lleva a cabo en embriones analizando la mutación en una sola de sus células y seleccionando el embrión sano para después implantarlo en el útero materno. Esta nueva idea de diagnóstico conlleva la posibilidad de ofrecer un consejo genético a las parejas en edad de procrear y así poder decidir o no un embarazo.

En definitiva, hoy día, en Hemofilia, sin obviar los riesgos que conlleva siempre un defecto en la coagulación sanguínea, si el tratamiento es el adecuado en cuanto a seguridad y eficacia y, en especial, si éste es profiláctico, se puede asegurar una muy buena calidad de vida y una casi normalizada esperanza de vida para los pacientes hemofílicos.

 

 

9 mayo 2018
Hospital Delfos - Parkinson

Enfermedad de Parkinson | Hospital Delfos

Enfermedad de Parkinson

La enfermedad de Parkinson es un trastorno progresivo del sistema nervioso que afecta al movimiento. Se presenta de forma gradual y a veces comienza con temblores prácticamente imperceptibles en solo una mano. Si bien los temblores pueden ser el signo más conocido de la enfermedad de Parkinson, el trastorno frecuentemente causa rigidez o disminución del movimiento.

En los estadios tempranos de la enfermedad de Parkinson, es posible que el rostro manifieste expresiones muy leves o ninguna, o puede que los brazos no se balanceen al caminar. Es posible que el habla se vuelva suave o distorsionada. Los síntomas de la enfermedad de Parkinson empeoran a medida que el trastorno avanza con el tiempo.

Aunque la enfermedad de Parkinson no puede curarse, los medicamentos pueden mejorar notablemente los síntomas. En casos poco frecuentes, el médico puede sugerirte una cirugía para regular determinadas regiones en el cerebro y mejorar los síntomas.

Síntomas

Los síntomas y signos de la enfermedad de Parkinson pueden variar de una persona a otra. Los primeros signos pueden ser leves y pasar desapercibidos. Los síntomas suelen comenzar en un lado del cuerpo y, por lo general, continúan siendo peores de ese lado, incluso después de que los síntomas comienzan a afectar ambos lados.

Los signos y síntomas del Parkinson pueden incluir los siguientes:

-         Temblores. Por lo general, los temblores comienzan en una extremidad, como la mano o los dedos. Puedes observar que los dedos pulgar e índice se frotan hacia adelante y hacia atrás, lo que se conoce como «temblor de rodamiento de la píldora». Una característica de la enfermedad de Parkinson es el temblor de la mano cuando está relajada (en reposo).

-         Lentitud en el movimiento (bradicinesia). Con el tiempo, la enfermedad de Parkinson puede reducir la capacidad de moverte y enlentecer el movimiento, lo que hace que las tareas sencillas sean difíciles y te lleven más tiempo. Los pasos pueden volverse más cortos cuando caminas, o bien te puede resultar difícil levantarte de una silla. Además, es posible que arrastres los pies mientras intentas caminar, lo que dificulta el movimiento.

-         Rigidez muscular. La rigidez muscular puede producirse en cualquier parte del cuerpo. Los músculos rígidos pueden limitar la amplitud de movimiento y causar dolor.

-         Alteración de la postura y el equilibrio. La postura puede volverse encorvada o puedes tener problemas de equilibrio como resultado de la enfermedad de Parkinson.

-         Pérdida de los movimientos automáticos. La enfermedad de Parkinson puede hacer disminuir tu capacidad de realizar movimientos inconscientes, como parpadear, sonreír o mover los brazos mientras caminas.

-         Cambios en el habla. La enfermedad de Parkinson puede provocar problemas en el habla. Es posible que hables en voz baja o rápidamente, que articules mal o que dudes antes de hablar. La manera de hablar puede volverse más monótona debido a la falta de las inflexiones habituales.

-         Cambios en la escritura. Puede resultarte más difícil escribir, y tu letra puede parecer pequeña.

Cuándo consultar al médico

Consulta con el médico si presentas alguno de los síntomas asociados con la enfermedad de Parkinson; no solo para que diagnostique la afección, sino también para que descarte otras causas de tus síntomas.

Causas

En la enfermedad de Parkinson, ciertas neuronas en el cerebro se descomponen o mueren de manera gradual. Muchos de los síntomas se deben a la pérdida de neuronas que producen un mensajero químico llamado «dopamina». Cuando los niveles de dopamina disminuyen, la actividad cerebral se vuelve anormal y se producen signos de la enfermedad de Parkinson.

Se desconoce la causa de la enfermedad de Parkinson, pero varios factores parecen intervenir, entre ellos:

-         Genes. Los investigadores han identificado mutaciones genéticas específicas que pueden causar la enfermedad de Parkinson, pero son poco frecuentes, salvo en raros casos con muchos familiares afectados por la enfermedad de Parkinson. Sin embargo, ciertas variaciones genéticas parecen aumentar el riesgo de la enfermedad de Parkinson, pero con un riesgo relativamente menor de la enfermedad de Parkinson para cada uno de estos marcadores genéticos.

-         Desencadenantes ambientales. La exposición a ciertas toxinas o factores ambientales puede aumentar el riesgo de tener la enfermedad de Parkinson en el futuro, pero el riesgo es relativamente menor. Los investigadores también han observado que se producen muchos cambios en el cerebro de las personas con la enfermedad de Parkinson, aunque no es claro por qué ocurren estos cambios. Estos cambios son los siguientes:

-         La presencia de cuerpos de Lewy. Las masas de sustancias específicas dentro de las neuronas son marcadores microscópicos de la enfermedad de Parkinson. Estas masas se llaman «cuerpos de Lewy», y los investigadores creen que estos cuerpos aportan un indicio importante de la causa de la enfermedad de Parkinson.

-         La presencia de alfa-sinucleína en los cuerpos de Lewy. Si bien se encuentran muchas sustancias en los cuerpos de Lewy, los científicos creen que una sustancia importante es la proteína natural y generalizada, llamada «alfa-sinucleína (a-sinucleína)». Se encuentra en todos los cuerpos de Lewy en forma de una masa que las células no pueden descomponer. Actualmente, esta sustancia es un foco importante entre los investigadores de la enfermedad de Parkinson.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo de la enfermedad de Parkinson son:

-         Edad. Es poco frecuente que los adultos jóvenes tengan la enfermedad de Parkinson. Por lo general, comienza en la segunda mitad de la vida o en edad avanzada, y el riesgo aumenta con la edad. Las personas suelen contraer la enfermedad aproximadamente a partir de los 60 años.

-         Factor hereditario. Tener un familiar cercano con la enfermedad de Parkinson aumenta las posibilidades de que contraigas la enfermedad. Sin embargo, tus riesgos aún son bajos, a menos que tengas muchos familiares con la enfermedad de Parkinson.

-         Sexo. Los hombres tienen mayor probabilidad de padecer la enfermedad de Parkinson que las mujeres.

-         Exposición a toxinas. La exposición continua a herbicidas y pesticidas puede implicar un riesgo levemente mayor de contraer la enfermedad de Parkinson.

Complicaciones

Casi siempre, la enfermedad de Parkinson está acompañada por los siguientes problemas adicionales que se pueden tratar:

-         Dificultades para pensar. Puedes experimentar problemas cognitivos (demencia) y dificultades para pensar, que, en general, se producen en las etapas finales de la enfermedad de Parkinson. Esos problemas cognitivos no responden a los medicamentos.

-         Depresión y cambios emocionales. Las personas que padecen la enfermedad de Parkinson pueden experimentar depresión. Recibir tratamiento para la depresión puede hacer que sea más fácil manejar otros desafíos de la enfermedad de Parkinson. También puedes tener otros cambios emocionales, como miedo, ansiedad o pérdida de la motivación. Los médicos pueden darte medicamentos para tratar estos síntomas.

-         Dificultad para tragar. Puedes manifestar dificultades para tragar a medida que tu enfermedad avanza. Al tragar más lento se puede acumular saliva en la boca, lo que produce babeo.

-         Problemas para dormir y trastorno del sueño. A menudo, las personas que padecen la enfermedad de Parkinson tienen problemas de sueño, como levantarse con frecuencia durante toda la noche, levantarse temprano o quedarse dormidos durante el día. Las personas también pueden experimentar el trastorno conductual del sueño de movimientos oculares rápidos, que consiste en actuar físicamente los sueños. Los medicamentos pueden ayudar con los problemas de sueño.

-         Problemas en la vejiga. La enfermedad de Parkinson puede causar problemas de vejiga, entre ellos, no poder controlar la orina o tener dificultad para orinar.

-         Estreñimiento. Muchas personas que padecen la enfermedad de Parkinson manifiestan estreñimiento, principalmente debido a que tienen el tubo digestivo más lento.También puedes experimentar lo siguiente:

-         Cambios en la presión arterial. Puedes sentirte mareado o aturdido cuando te pones de pie debido a un descenso brusco en la presión arterial (hipotensión ortostática).

-         Disfunción del olfato. Puedes tener problemas con el sentido del olfato. Puedes tener dificultad para identificar ciertos olores o la diferencia entre estos.

-         Fatiga. Muchas personas que padecen la enfermedad de Parkinson pierden energía y experimentan fatiga, pero no siempre se conoce la causa.

-         Dolor. Muchas personas que tienen la enfermedad de Parkinson sienten dolor, ya sea en zonas específicas del cuerpo o en todo el cuerpo.

-         Disfunción sexual. Algunas personas que padecen la enfermedad de Parkinson notan una disminución del deseo o del desempeño sexual.

Prevención

Debido a que se desconoce la causa de la enfermedad de Parkinson, tampoco se conocen los métodos probados para evitar la enfermedad. Sin embargo, algunas investigaciones han mostrado que la cafeína (que se encuentra en el café, el té y las bebidas cola) pueden disminuir el riesgo de contraer la enfermedad de Parkinson. El té verde también puede reducir el riesgo de padecer la enfermedad de Parkinson.

Algunas investigaciones han mostrado que el ejercicio aeróbico regular puede disminuir el riesgo de sufrir la enfermedad de Parkinson.

2 mayo 2018
Hospital Delfos_Autismo

¿Qué es el Trastorno del Espectro Autista? | Hospital Delfos

¿Qué es el Trastorno del Espectro Autista?

Los trastornos del espectro autista (TEA) son una discapacidad del desarrollo que puede provocar problemas sociales, comunicacionales y conductuales significativos.

A menudo, no hay indicios en el aspecto de las personas con TEA que los diferencien de otras personas, pero es posible que quienes tienen un TEA se comuniquen, interactúen, se comporten y aprendan de maneras distintas a otras personas. Las destrezas de aprendizaje, pensamiento y resolución de problemas de las personas con TEA pueden variar; hay desde personas con muy altos niveles de capacidad (dotadas, o gifted en inglés) y personas que tienen muchas dificultades. Algunas necesitan mucha ayuda en la vida diaria, mientras que otras necesitan menos.

Actualmente, el diagnóstico de TEA incluye muchas afecciones que solían diagnosticarse por separado e incluyen el trastorno autista, el trastorno generalizado del desarrollo no especificado de otra manera (PDD-NOS, por sus siglas en inglés) y el síndrome de Asperger. Hoy en día, a todas estas afecciones se las denomina trastornos del espectro autista.

Signos y síntomas

Las personas con un TEA a menudo tienen problemas con las destrezas sociales, emocionales y de comunicación. Es posible que repitan determinados comportamientos o que no quieran cambios en sus actividades diarias. Muchas personas con TEA también tienen distintas maneras de aprender, prestar atención o reaccionar ante las cosas.

Algunos de los signos comienzan durante la niñez temprana y, por lo general, duran toda la vida.

Los niños o adultos con TEA podrían presentar las siguientes características:

-         No señalar los objetos para demostrar su interés (por ejemplo, no señalar un avión que pasa volando).

-         No mirar los objetos cuando otra persona los señala.

-         Tener dificultad para relacionarse con los demás o no manifestar ningún interés por otras personas.

-         Evitar el contacto visual y querer estar solos.

-         Tener dificultades para comprender los sentimientos de otras personas y para hablar de sus propios sentimientos.

-         Preferir que no se los abrace, o abrazar a otras personas solo cuando ellos quieren.

-         Parecer no estar conscientes cuando otras personas les hablan pero responder a otros sonidos.

-         Estar muy interesados en las personas pero no saber cómo hablar, jugar ni relacionarse con ellas.

-         Repetir o imitar palabras o frases que se les dicen, o bien, repetir palabras o frases en lugar del lenguaje normal.

-         Tener dificultades para expresar sus necesidades con palabras o movimientos habituales.

-         No jugar juegos de simulación (por ejemplo, no jugar a “darle de comer” a un muñeco).

-         Repetir acciones una y otra vez.

-         Tener dificultades para adaptarse cuando hay un cambio en la rutina.

-         Tener reacciones poco habituales al olor, el gusto, el aspecto, el tacto o el sonido de las cosas.

-         Perder las destrezas que antes tenían (por ejemplo, dejar de decir palabras que antes usaban).

Diagnóstico

El diagnóstico de los TEA pueden ser difíciles de hacer debido a que no existen pruebas médicas, como un análisis de sangre, para diagnosticarlos.

Para llegar a un diagnóstico, los médicos observan el comportamiento y el desarrollo del niño.

A veces, los TEA pueden detectarse a los 18 meses de edad o incluso antes. A los 2 años de edad, el diagnóstico realizado por un profesional con experiencia puede considerarse muy confiable.1 Sin embargo, muchos niños no reciben un diagnóstico final hasta que son mucho más grandes. Este retraso significa que hay niños con TEA que podrían no obtener la ayuda temprana que necesitan.

Tratamiento

Actualmente, no existe una cura para los TEA. Sin embargo, las investigaciones muestran que los servicios de tratamiento de intervención temprana pueden mejorar el desarrollo de estos niños.Los servicios de intervención temprana ayudan a los niños desde el nacimiento hasta los 3 años (36 meses) de edad a aprender destrezas importantes. Estos servicios pueden incluir terapia para ayudar al niño a hablar, caminar e interactuar con los demás. Por lo tanto, es importante hablar con el médico de su hijo lo antes posible si piensa que su hijo tiene un TEA u otro problema del desarrollo.

Incluso si a su hijo no se le ha diagnosticado un TEA, podría reunir los requisitos para recibir servicios de tratamiento de intervención tempana. La Ley para la Educación para Personas con Discapacidades (IDEA, por sus siglas en inglés) establece que los niños menores de 3 años (36 meses) de edad que estén en riesgo de tener retrasos del desarrollo podrían reunir los requisitos para recibir servicios. Esos servicios se prestan mediante un sistema de intervención temprana en su estado. A través de ese sistema, puede solicitar una evaluación.

Además, el tratamiento de síntomas particulares, como la terapia del habla para los retrasos en el lenguaje, no requiere que espere hasta recibir un diagnóstico formal de TEA.

Causas y factores de riesgo

No se conocen todas las causas de los TEA. Sin embargo, hemos aprendido que, probablemente, existan muchas causas para múltiples tipos de TEA. Puede haber muchos factores distintos que hagan que un niño tenga más probabilidades de tener un TEA, incluidos factores ambientales, biológicos y genéticos.

¿A quiénes afecta?

Los TEA ocurren en todos los grupos raciales, étnicos y socioeconómicos, pero es 4.5 veces más frecuente en los niños que en las niñas.

Si tiene alguna inquietud

Si piensa que su hijo puede tener un TEA o que puede haber un problema en la forma en que juega, aprende, habla o actúa, comuníquese con el médico de su hijo y coméntele sus inquietudes.

Si usted o el médico siguen teniendo inquietudes, pídale al médico que lo remita a un especialista que pueda evaluar a su hijo en mayor profundidad. Los especialistas que pueden hacer una evaluación en mayor profundidad y llegar a un diagnóstico son los siguientes:

  • Pediatras del desarrollo:

Médicos que tienen una capacitación especial en el desarrollo de los niños y en los niños con necesidades especiales.

  • Neurólogos pediatras:

Médicos que tratan el cerebro, la columna vertebral y los nervios.

  • Psicólogos o psiquiatras infantiles:

Médicos que saben acerca de la mente humana

Las investigaciones muestran que los servicios de intervención temprana pueden mejorar considerablemente el desarrollo del niño.A fin de asegurarse de que su hijo alcance su máximo potencial, es muy importante obtener ayuda para los TEA lo más pronto posible.

 

26 abril 2018
Hospital Delfos

Cómo usar los analgésicos de forma segura | Hospital Delfos

Cómo usar los analgésicos de forma segura

Hay muchas cosas simples que usted puede hacer para calmar el dolor.  Una de las formas más efectivas es tomar un analgésico de libre venta (OTC).  Estos pueden ayudar a aliviar dolor de leve a moderado y también pueden bajar la fiebre.

Pero como con todos los medicamentos, es importante saber cómo tomar correctamente los analgésicos para obtener el máximo alivio del dolor, y evitar efectos colaterales no deseados.

Tipos de Analgésico

Millones de personas en todo el mundo toman analgésicos OTC todos los días.  Cuando se toman correctamente, ellos generalmente son seguros y efectivos para aliviar molestias y dolores de leves a moderados.

Aunque usted puede encontrar muchos productos analgésicos diferentes en los estantes de la farmacia o botica, generalmente ellos son, ya sea:

  • Tópicos – lo que significa que pueden ser aplicados directamente a la piel.
  • Orales – lo que significa que hay que tragar la tableta o la cápsula o disolver la tableta en agua antes de tomarla.

Consejos para usar de forma segura los analgésicos

Para asegurar que usted usa adecuadamente los analgésicos tópicos y orales, aquí hay algunos consejos para recordar.

Siempre lea la etiqueta

Lea cuidadosamente la etiqueta del medicamento antes de tomarlo. La etiqueta contendrá información sobre los ingredientes incluidos en la medicina, si se debe aplicar tópicamente o tomarse oralmente y cuánto, cuándo y qué tan a menudo puede tomarse o usarse.  No todos los analgésicos son adecuados para todos y la etiqueta le ayudará a determinar si está bien usarlo.

Sepa cuándo tomar el medicamento

Además de saber qué tan a menudo puede usted usar un analgésico, es importante recordar que algunos analgésicos orales deben tomarse con o después de los alimentos, ya que pueden molestar el estómago.

Revise para asegurar que el analgésico es adecuado para usted

Puede que los analgésicos no sean adecuados para gente mayor de cierta edad o para aquellos con ciertos problemas médicos, tal como enfermedad cardíaca.

Tenga cuidado si usted está tomando otros medicamentos

Los analgésicos orales pueden interactuar con otros medicamentos, lo cual podría cambiar el efecto de uno o de ambos fármacos, o conducir a una reacción no deseada.  Hay varios tipos de analgésicos disponibles y éstos pueden interactuar con diferentes clases de otros medicamentos.  Entonces, si usted o un miembro de la familia está tomando otros medicamentos de libre venta o de prescripción o suplementos dietéticos, tales como hierba de San Juan, revise con su médico o farmacéutico para averiguar qué analgésico es adecuado para usted.

No tome más de la dosis recomendada

La etiqueta del producto en su medicamento, le dirá qué dosis de analgésico usar y qué tan a menudo tomarla.  Tenga cuidado de no exceder la dosis recomendada, ya que esto podría provocar una reacción adversa al medicamento.  Si usted requiere alivio adicional del dolor, pida consejo a su médico o farmacéutico.

No tome dos productos diferentes con el mismo ingrediente activo

Existen disponibles muchos analgésicos diferentes y muchos contienen el mismo tipo de ingrediente analgésico.  Por ejemplo, es importante tener cuidado al tomar analgésicos y productos para el resfrío o la gripe, ya que a menudo éstos también contienen analgésicos.  Tomar dos o más medicamentos con el mismo tipo de ingrediente activo, puede aumentar las probabilidades de una reacción adversa.  Pida consejo a su médico o farmacéutico sobre tomar juntos distintos productos.

 No use analgésicos por más tiempo del que usted debería

La mayoría de analgésicos de libre venta es utilizada para aliviar dolor que dura unos pocos días a la vez, y el etiquetado del producto le dirá cuánto tiempo puede usted usar el producto.  Para el tratamiento de problema de dolor de largo plazo (crónico), usted debería hablar con un médico o farmacéutico acerca de las opciones adecuadas para usted.

 Esté atento a posibles alergias medicamentosas

Algunas personas podrían ser extremadamente sensibles a los ingredientes activos de algunos medicamentos.  Esto puede producir una reacción alérgica severa, incluyendo tos, hinchazón de labios, lengua o cara, picazón de piel, o urticaria.  Si usted está preocupado acerca de una alergia medicamentosa o de una reacción alérgica a un ingrediente en cualquier clase de analgésico de libre venta, hable con su médico o farmacéutico antes de usarlo.  Los síntomas alérgicos por los cuales usted debe procurar atención médica incluyen:

  • Problemas en las vías respiratorias: Hinchazón de garganta y lengua, voz ronca, sonido de tono alto (sibilancia) al inspirar.
  • Problemas de respiración: Falta de aliento y jadeo.
  • Problemas de circulación: Frecuencia de pulso alta, sentirse mareado, estar pálido y húmedo, perder el conocimiento.

Manténgalos alejado de los niños

Mantenga todos los medicamentos fuera de la vista y alcance de los niños todo el tiempo.

Tomarse el tiempo para leer la etiqueta de su medicamento y aprender cómo usar correctamente analgésicos de libre venta, significa el alivio del dolor adecuado para usted y ayudar a evitar efectos colaterales.

 

 

24 abril 2018
Hospital Delfos_Menopausia

9 signos de la aparición de la Menopausia | Hospital Delfos

9 signos de la aparición de la menopausia

El incremento de la longevidad prolonga también la menopausia, por lo que cuidar la salud en esta etapa influirá sobre la calidad de vida futura, y contribuirá a prevenir la aparición de trastornos asociados.

Con la retirada progresiva de la menstruación hasta la llegada de la menopausia las mujeres pueden experimentar estos síntomas.

Se entiende por menopausia a la última menstruación de una mujer, y tiene lugar entre los 45 y 55 años, normalmente. Para saber que una mujer ha pasado ya la menopausia se deben de contar 12 meses consecutivos sin tener el período. Sin embargo, a medida que este se va retirando en la mujer que ha alcanzado este grado de madurez, ésta va notando una serie de señales, que es lo que coloquialmente se conoce como “pasar la menopausia”, aunque el nombre correcto de esta etapa se llama climaterio.

Signos de aparición

Los signos o síntomas que van apareciendo se deben a la disminución de los niveles de estrógenos que tienen lugar en esta fase de la vida, os contamos cuáles son y así poder identificar si estamos iniciando esta nueva etapa de la vida.

1. Cambios e irregularidades en la menstruación

La principal señal de la llegada de la menopausia es ll irregularidad del período en varios niveles. Así, los ciclos menstruales pueden ser más largos, o incluso más cortos, ocasionando que tengamos dos sangrados en menos de un mes. Este sangrado puede volverse más abundante en algunas ocasiones, pero también tenderá a tener menos volumen. A medida que pasa el tiempo, los períodos de menstruación van siendo cada vez más separados, hasta que desaparecen completamente.

2. Calores y sofocos

Los sofocos son otro de los síntomas más conocidos de las fases previas y posteriores a la menopausia. Consisten en una sensación repentina de calor, acompañada del enrojecimiento de la piel en las zonas del tórax alto, cuello y cabeza, además de sudoración y palpitaciones. Siendo uno de los síntomas más incómodos de la retirada de la menstruación, afecta a un 80% de las mujeres, y puede darse durante varios años.

3. Alteración del sueño

Otra de las hormonas que disminuye en las fases que se dan alrededor de la menopausia (premenopausia y ostmenopausia) es la progesterona, entre cuyas funciones se encuentra favorecer la conciliación del sueño. Esto, ligado a los sofocos, que se dan con mayor frecuencia por las noches, hace que las mujeres en esta etapa puedan tener más problemas para dormir.

4. Sequedad vaginal

La sequedad vaginal supone una incomodidad a la hora de mantener relaciones sexuales. Al no lubricar bastante, puede producir dolor en la penetración o dispareunia, sin embargo, existe una amplia variedad de lubricantes artificiales que suplen esta carencia.

5. Dolor en las articulaciones

Los estrógenos poseen, entre sus múltiples funciones, la capacidad antiinflamatoria. Es por ello que cuando disminuye su concentración pueden aparecer dolores en zonas como las articulaciones, síntoma relacionado con la osteoporosis  y que está causada por esa misma pérdida de estas hormonas. Sin embargo, este síntoma no tiene por qué ocurrir en todas las mujeres.

6. Cambios en el estado de ánimo

Los cambios hormonales provocan este tipo de respuestas emocionales. Las mujeres se notan más sensibles, irritables y tienen cambios de humor repentinos. Es algo que ocurre a menudo con los períodos menstruales. De modo que es un síntoma ya conocido por las mujeres.

7. Disminución del deseo sexual

La disminución de estrógenos favorece que se tenga menos predisposición para el sexo, haciendo que no se produzca la primera fase de la respuesta sexual: el deseo. Sin embargo, es algo que ocurre sólo a la mitad de las mujeres, aproximadamente, y no algo que debamos temer. Muchas de estas situaciones son desencadenadas por otros factores, como la incomodad de la sequedad vaginal, que hace que no se disfruten las relaciones sexuales, o los propios cambios de humor. Hay muchas mujeres que ven esta la oportunidad para tener sexo sin miedo al embarazo, y se sienten más cómodas que antes.

8. Aumento de peso

Durante esta fase de cambios hormonales el cuerpo tiende a acumular grasa, además hay casos en los que la mujeres cuando se encuentra más decaída tienda a comer más y en horas no indicadas. Todo esto provoca el aumento de peso, pero no es nada que no se pueda controlar con dieta sana y ejercicio.

9. Alteraciones en la orina

Tras la menopausia las mujeres comienzan a tener las famosas pérdidas leves de orina, que ocurren cuando se realiza alguna acción que presione la zona del abdomen, toser o reírse. Además, y ligado a las pérdidas de orina, aumenta el riesgo de padecer infecciones urinarias o cistitis porque se altera el ph de la vagina.

Sin embargo, aunque la incontinencia suele coincidir con la postmenopausia, puede deberse a múltiples razones.  La menopausia influye en la incontinencia porque la pérdida
de estrógenos debilita la musculatura vesical.

Cómo afrontar esta nueva etapa

Para concluir, debemos decir que existen diversos tratamientos y alternativas para enfrentarse a esta nueva etapa en la vida de la mujer en las mejores condiciones físicas y psicológicas. Desde ejercicios para fortalecer el suelo pélvico, medicación, alternativas quirúrgicas, nuevos estilos de vida, cambios de hábitos y un largo etcétera más.

10 abril 2018
Hospital Delfos

Día mundial de la salud | Hospital Delfos

Día Mundial de la Salud – 7 de marzo

El pasado 7 de abril celebramos el Día Mundial de la Salud y el lema de 2018: «Cobertura sanitaria universal para todas las personas, en cualquier lugar» y el lema es «La salud para todos»

La Organización Mundial de la Salud (OMS) se fundó sobre la base del principio de que todas las personas deberían poder hacer efectivo su derecho al grado máximo de salud que se pueda lograr.

Por lo tanto, la «Salud para todos» ha sido la visión que ha guiado a esta organización a lo largo de sus siete décadas de existencia, pues fue creada en 1948. También es el motor de la actual iniciativa impulsada a nivel de toda la Organización de ayudar a los países a avanzar hacia la cobertura sanitaria universal.

Desde la OMS se afirma en numerosos comunicados que «la experiencia nos ha demostrado, una y otra vez, que la cobertura sanitaria universal se logra cuando existe una firme determinación política».

Así pues, en 2018 que celebra su septuagésimo aniversario, la OMS pide a los líderes mundiales que «respeten los compromisos que contrajeron cuando acordaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible en 2015, y que se comprometan a adoptar medidas concretas para promover la salud de todas las personas. Ello significa garantizar que todas las personas, en cualquier lugar, puedan tener acceso a servicios de salud esenciales y de calidad sin tener que pasar apuros económicos».

En este sentido, la Organización Mundial de la Salud dedicará una atención de alto nivel a la cobertura sanitaria universal por medio de una serie de actos organizados a lo largo de todo el año 2018, que comenzarán con el Día Mundial de la Salud, el 7 de abril, con conversaciones a nivel mundial y local sobre la manera de alcanzar el objetivo de la salud para todos.

Por qué es importante la cobertura sanitaria universal

Según datos de la OMS, la mitad de la población mundial todavía no puede acceder a los servicios de salud que precisa

Para la OMS los países que invierten en la cobertura sanitaria universal realizan una importante inversión en su capital humano.

En los últimos decenios, la cobertura sanitaria universal ha surgido como una estrategia clave para avanzar hacia la consecución de otros objetivos relacionados con la salud y de desarrollo más amplios.

«El acceso a cuidados esenciales y de calidad y a la protección financiera no solo mejora la salud de las personas y su esperanza de vida, sino que también protege a los países de las epidemias, reduce la pobreza y el riesgo de padecer hambrecrea empleos, impulsa el crecimiento económico y promueve la igualdad de género», indican desde este organismo de la Organización de las Naciones Unidas especializado en gestionar políticas de prevención, promoción e intervención en salud a nivel mundial.

Según datos de la OMS, a pesar de que algunos países ya han logrado importantes avances hacia la cobertura sanitaria universal «la mitad de la población mundial todavía no puede acceder a los servicios de salud que precisa. Si los países quieren alcanzar la meta de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, mil millones más de personas deberán beneficiarse de la cobertura sanitaria universal de aquí a 2023».

La OMS tiene como objetivo inspirar, motivar y guiar a las partes interesadas

Precisamente, el Día Mundial de la Salud que hoy se celebra pondrá en el candelero la necesidad de la cobertura sanitaria universal y los beneficios que puede aportar.

La OMS y sus asociados intercambiarán ejemplos de medidas que pueden adoptar para lograrla mediante una serie de actos y conversaciones que se celebrarán en distintos niveles.

Como ha afirmado el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, «nadie debería tener que elegir entre la muerte y las dificultades económicas. Nadie debería tener que elegir entre comprar medicamentos y comprar alimentos».

Compromisos para la cobertura sanitaria universal

A lo largo de 2018, la Organización Mundial de la Salud tiene como objetivo inspirar, motivar y guiar a las partes interesadas en la cobertura sanitaria universal para que contraigan compromisos en esta esfera:

-         Inspirar: poniendo de relieve el poder que tienen los responsables de la formulación de políticas para transformar la salud de su nación, caracterizándolo como un desafío estimulante y ambicioso, e invitándoles a formar parte del cambio.

-         Motivar: intercambiado de ejemplos de cómo los países ya están avanzando hacia la cobertura sanitaria universal y alentando a otros países a encontrar su propio camino.

-         Guiar: proporcionando herramientas para un diálogo estructurado en materia de políticas sobre la manera de promover la cobertura sanitaria universal en el ámbito nacional o respaldando estos esfuerzos en otros países (por ejemplo, ampliando la cobertura de los servicios, mejorando su calidad y reduciendo los pagos sufragados por los usuarios de su propio bolsillo).

 

22 febrero 2018
Hospital Delfos_ Magnesio

El magnesio y sus beneficios | Hospital Delfos

El magnesio y sus beneficios

El magnesio (representado frecuentemente con su símbolo Mg) es uno de los minerales que están más presentes en nuestro organismo. En la actualidad, medir su cantidad exacta en el cuerpo humano supone grandes dificultades y altos costes, pero sabemos que lo podemos encontrar en más de 300 enzimas diferentes de nuestro organismo para llegar a una cantidad aproximada de 24 gramos en cada persona. Estas cifras sitúan al magnesio como el segundo electrólito más importante en el cuerpo humano, sólo por detrás del potasio.

Déficit o exceso de magnesio

Sin embargo, a pesar de ser tan fundamental no goza de la popularidad ni las atenciones de otros componentes también claves como el hierro o el calcio, lo que nos lleva muchas veces a descuidar su presencia. Como resultado, numerosas personas tienen problemas derivados del déficit o del exceso de magnesio y ni siquiera saben que ésta es la causa.

¿Cuáles son sus beneficios?

Pero centrándonos en los múltiples beneficios que trae consigo la existencia de este mineral en nuestro organismo, podríamos citar las siguientes:

  • Con la ayuda del calcio y el fósforo, contribuye a la formación y fortalecimiento de huesos y piezas dentales.
  • Favorece que el calcio se instale en los huesos.
  • Tiene influencia en procesos tan fundamentales como la síntesis de proteínas y ácidos nucleicos, en la generación y transmisión del impulso nervioso o en la contracción muscular y cardíaca.
  • Contribuye a la conservación de la memoria.
  • Refuerza al sistema inmunitario.
  • Están demostrados sus efectos sedativos y sus poderes contra el estrés.

También hay que destacar que, aunque estén más que comprobados sus enormes efectos positivos, la presencia excesiva de magnesio en el cuerpo puede ser también fuente de complicaciones en nuestra salud. Los casos más frecuentes suelen estar relacionados con el consumo de suplementos ricos en este mineral, siendo este problema más pronunciado en personas que sufren de enfermedades del riñón. Otros problemas que puede provocar un exceso de magnesio son diarrea, tensión baja y debilidad muscular, entre otros.

Un consejo: sigue una dieta equilibrada

Es por ello que debemos cuidar que nuestra dieta sea equilibrada, prestando especial atención a los productos que nos aportan una mayor dosis de magnesio. Entre ellos se encuentran sobre todo frutos secos y cereales.

Frutos secos y cereales

  • Salvado de trigo (400 mg de magnesio por cada 100 g)
  • Germen de trigo (300 mg)
  • Almendras (240 mg)
  • Anacardos (220 mg).
  • Etc.

En menor medida y fuera de este grupo de alimentos, encontramos otros productos vegetales con gran riqueza en magnesio.

Vegetales

  • Espinacas
  • Judías
  • Patatas
  • Etc.

También encontramos algunos alimentos de origen animal como las gambas o el salmón. Tampoco podemos olvidarnos del agua mineral, que dependiendo del caso puede llegar a tener hasta 80 mg por litro.

20 febrero 2018
Hospital Delfos_Cefalea

¿Te duele la cabeza al hacer ejercicio? | Hospital Delfos

Dolor de cabeza al hacer ejercicio

Hay pocas cosas en la vida que sean más saludables que ejercitar el cuerpo. Los beneficios en cuanto a forma física, elasticidad, resistencia, tono muscular, peso corporal, etc. son más que evidentes cuando incluimos el ejercicio entre nuestra rutina diaria, pero no termina ahí. Hacer ejercicio también tiene efectos positivos en el ámbito psicológico: está demostrado que la práctica de actividad física hace que aumente la autoestima y se reduzcan los niveles de depresión, agresividad y estrés.

Aparentemente, todo son ventajas. Sin embargo, desafortunadamente, existe un porcentaje importante de la población a la que la práctica de ejercicio físico le provoca un efecto negativo:   dolor de cabeza o cefalea.

Cefalea primaria por esfuerzo físico

Esta patología es conocida con el nombre de cefalea primaria por esfuerzo físico. La padecen algunas personas desde que nacen, por lo que no suelen influir en la aparición factores como la frecuencia con la que el individuo practique actividad física o el tipo de esfuerzo realizado. Se trata de un tipo de cefalea de carácter bilateral y su cuadro clínico es muy parecido al de la migraña, con aparición de cierto grado de fotofobia, fonofobia y náuseas que pueden dar lugar a vómitos. El dolor aparece cuando el esfuerzo es más intenso y, si bien tiende a desaparecer cuando detenemos la práctica del ejercicio, sus efectos pueden prolongarse hasta unas horas después.

Los casos en los que se da esta clase de cefalea son primarios en aproximadamente cuatro de cada cinco personas, pero se dan casos en los que la causa directa es algún tipo de lesión intracraneal. Para descartar este caso extremo, lo más recomendable es acudir a un especialista y llevar a cabo un Tratamiento de Neuroimagen.

Este dolor de cabeza relacionado con la actividad física en muchos casos termina desembocando en el abandono de la práctica deportiva, ya que como hemos visto, no existe un tratamiento que solucione el problema. A pesar de ello, existe una serie de consejos que siempre van a conseguir aliviar y atenuar las molestias.

Recomendaciones para atenuar los síntomas

A continuación podemos observar algunos de los consejos que nos pueden ayudar a aliviar las molestias de la Cefalea primaria: 

  • Mantenerse perfectamente hidratado en todo momento
  • No practicar ningún deporte con el estómago vacío ni tampoco demasiado lleno
  • Evitar las altas temperaturas
  • Saber en qué momento debemos detener el ejercicio.