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6 junio 2018
Exceso alcohol_Hospital Delfos

Riesgos del consumo de alcohol | Hospital Delfos

Riesgos del consumo de alcohol 

Beber demasiado alcohol de forma regular es muy perjudicial para la salud.

Aunque a cada persona le afecta de una manera concreta, en general el alcohol es una droga que afecta a todos los sistemas del cuerpo.

El volumen de alcohol consumido, la genética, el sexo, la masa corporal y el estado general de salud influyen en la forma en que la salud de una persona responde al consumo excesivo de alcohol de forma crónica.

Qué pasa cuando ingieres demasiado alcohol

Cuando se ingiere más alcohol de lo que el cuerpo puede metabolizar, el exceso se acumula en el torrente sanguíneo. El corazón hace circular el alcohol en la sangre por todo el cuerpo, dando lugar a cambios en la química y las funciones normales del cuerpo.

Incluso si esto sucede una sola vez, pasarse con el alcohol puede implicar el deterioro significativo a nivel corporal, daños en los órganos internos e incluso la muerte. Con el tiempo, el consumo excesivo de alcohol puede conducir al desarrollo de muchas enfermedades crónicas y otros problemas de salud graves.

Estos son algunos los riesgos más comunes que corren las personas por abusar del alcohol con manera habitual.

Enfermedad hepática

La mayor parte del metabolismo del alcohol se produce en el hígado, por lo que el hígado el particularmente vulnerable al daño por abuso de alcohol. La enfermedad hepática alcohólica normalmente se ve influenciada por la cantidad y duración del abuso de alcohol. El alcoholismo crónico supone un riesgo considerable para el desarrollo de esta enfermedad.

Si el hígado es incapaz de realizar sus funciones vitales, se producirá un fallo multiorgánico y la muerte. Por desgracia, los síntomas a menudo se manifiestan sólo después de que el daño sea ya grave.

Deterioro del sistema inmune

Beber demasiado debilita el sistema inmunológico, lo que hace que el cuerpo sea más vulnerable a enfermedades infecciosas. Además, el alcohol provoca un descenso en el recuento de glóbulos blancos, muy probablemente debido a la captura de estas células en el bazo.

Cada episodio de consumo excesivo de alcohol reduce la capacidad del cuerpo para protegerse de las infecciones en periodos de hasta  24 horas después de la exposición del cuerpo al alcohol.

Pancreatitis

El consumo excesivo de alcohol puede conducir a pancreatitis, una inflamación dolorosa del páncreas que a menudo requiere hospitalización y que es potencialmente mortal.

La inflamación está probablemente relacionada con la activación prematura de las enzimas pancreáticas y la exposición crónica a acetaldehído. Abusar de manera habitual del alcohol en un periodo de 5 a 10 años puede provocar un ataque inicial de la pancreatitis alcohólica. 

Problemas de úlceras y gastrointestinales

Beber en exceso puede causar úlceras de estómago, reflujo ácido, ardor de estómago y la inflamación del revestimiento del estómago (gastritis). Es más, al menos el 90% de las personas que beben cantidades excesivas de alcohol van a desarrollar hígado graso alcohólico.

El alcohol inicialmente pasa a través del tracto digestivo y es ahí donde comienza a ejercer sus efectos tóxicos. Los daños en el sistema digestivo también puede dar lugar a hemorragia interna de las venas dilatadas en el esófago que resulta muy peligrosa.

Por otra parte, el alcohol interfiere con la secreción de ácido gástrico, lo que puede retrasar el vaciado gástrico. Además, también puede afectar los movimientos musculares en todo el intestino. El tracto gastrointestinal es muy vulnerable a sufrir daños a causa del alcohol.

Cáncer

El consumo crónico de alcohol puede contribuir al riesgo de desarrollar diferentes tipos de cáncer, incluyendo  cáncer de boca, esófago, laringe, estómago, hígado, colon, recto y  mama.

El consumo de tabaco, que es común entre los bebedores, aumenta los efectos del alcohol sobre el riesgo de padecer cáncer del aparato digestivo superior y del tracto respiratorio.

Enfermedades del corazón

Beber en exceso provoca la liberación de las hormonas del estrés,  que constriñen los vasos sanguíneos, lo que provoca presión arterial alta. 

El consumo excesivo de alcohol también está vinculado a múltiples complicaciones cardiovasculares, incluyendo cardiomiopatía (debilitamiento de los músculos del corazón sobrecargados), arritmias (latidos cardíacos irregulares), infarto de miocardio y muerte súbita cardíaca.

El accidente cerebrovascular es una complicación potencialmente mortal, y el consumo excesivo de alcohol lo favorece. Las fluctuaciones en la presión arterial y el aumento de la activación de las plaquetas son comunes durante la recuperación del cuerpo de una borrachera. Esta combinación mortal aumenta las probabilidades de un accidente cerebrovascular isquémico.

Daño cerebral

El alcohol altera los receptores cerebrales y los neurotransmisores e interfiere con la función cognitiva, los estados de ánimo, las emociones y las reacciones en múltiples niveles de una persona.

El alcohol es un depresor del sistema nervioso central. Esto hace que dificulte  el procesamiento de la información y plantea desafíos ante la resolución de problemas sencillos.

El efecto del alcohol en la serotonina puede reducir el temor normal de las consecuencias derivadas de las acciones de un individuo, lo que contribuye a la toma de riesgos o comportamientos violentos.

El alcohol también altera la coordinación motora fina y equilibrio, y a menudo conduce a lesiones por caídas. Beber en exceso también puede causar incapacidad para recordar eventos. A largo plazo, el consumo excesivo de alcohol puede acelerar proceso normal de envejecimiento del cerebro, dando lugar a la demencia.

Los jóvenes son especialmente vulnerables a los efectos dañinos del alcohol debido a que sus cerebros aún están en desarrollo hasta que aproximadamente veinticinco años de edad.

Osteoporosis

El consumo excesivo de alcohol crónico puede afectar a la salud ósea y puede aumentar el riesgo de desarrollar osteoporosis (pérdida de masa ósea). La osteoporosis aumenta el riesgo de fracturas, sobre todo de la cadera.

El alcohol también interfiere con el equilibrio de calcio, producción de vitamina D y los niveles de cortisol, lo que favorece el debilitamiento potencial de la estructura ósea.

Desnutrición y deficiencias vitamínicas

Beber conduce a la desnutrición y varias deficiencias de vitaminas. Las personas que beben de forma activa a menudo tienen una mala alimentación. Incluso si un bebedor sosumo una dieta saludable, los nutrientes no se descomponen correctamente y no se absorben adecuadamente en el tracto gastrointestinal ni  se utilizan eficazmente por las células del cuerpo.

Además, la capacidad del alcohol para interrumpir la producción de glóbulos rojos y causar sangrado de úlceras gástricas puede conducir al desarrollo de deficiencia de hierro o anemia.

Accidentes y lesiones

El consumo de alcohol está vinculada a accidentes de circulación de todo tipo,  caídas, ahogamiento, accidentes de trabajo, suicidio y homicidio.

La capacidad de conducción se deteriora con una cantidad muy pequeña de alcohol bebida. Además, una persona que ha bebido es probable que sufra consecuencias más graves tras una lesión en un accidente.

30 mayo 2018
Blog Hospital Delfos

¿Qué derechos tenemos los pacientes? | Hospital Delfos

¿Qué derechos tenemos los pacientes? 

El paciente usuario de la sanidad: derechos y deberes

La protección de los derechos de los pacientes reconocidos en el marco legal vigente español es una de las mayores garantías de una asistencia sanitaria de calidad y del cumplimiento de uno de los derechos básicos de las personas, el de la salud.

Este marco legal recoge de igual manera los deberes que todo paciente tiene y que igualmente es importante que conozca. La finalidad es que la relación tanto con los profesionales como con las instituciones sanitarias resulte eficaz para lograr el fin último que no es otro que prevenir, proteger y promocionar la salud y la calidad de vida del paciente.

1.      Evolución del papel del paciente

La figura del paciente, así como su forma de relacionarse con los profesionales de la sanidad y de participar en el proceso de toma de decisiones sobre su enfermedad, ha cambiado a lo largo de las últimas décadas. Esta evolución, que todavía continúa, está afectando tanto a los propios pacientes como a los profesionales y las distintas instituciones sanitarias que componen nuestro sistema sanitario.

Así, el paciente, que tradicionalmente era considerado receptor de las decisiones que el médico tomaba unilateralmente para el tratamiento de su enfermedad, se ha ido convirtiendo, con el paso de los años, en un agente de derechos bien definidos y con una amplia capacidad de decisión sobre las pruebas diagnósticas y los tratamientos que recibe.

De mero espectador, ha pasado –en muchos casos- a ser corresponsable de las decisiones que han de tomarse a lo largo de todo el proceso acerca de su enfermedad.

Por su parte, el médico se ha ido transformando en un asesor para sus pacientes, a los que hoy en día ofrece sus conocimientos y consejos, pero cuyas decisiones no son impuestas, sino que se toman conjuntamente con el paciente.

Como consecuencia del cambio de roles, las relaciones sanitarias han pasado de ser verticales a relaciones horizontales, colectivas –con la entrada en escena de múltiples profesionales sanitarios- y adaptadas al tipo de relaciones propias de la sociedad actual en la que vivimos.

Y en esta evolución ha jugado un papel fundamental que el paciente hoy en día cada vez más sea una persona informada sobre su enfermedad, las alternativas terapéuticas y los servicios sanitarios puestos a su disposición.

En este sentido, y si bien depende de diferentes factores entre ellos la patología de que se trate, las administraciones sanitarias son conscientes en la actualidad de que el paciente bien informado aporta muchos beneficios a todas las partes implicadas en el proceso de su enfermedad, y están empezando a tomar conciencia sobre la necesidad de informar y formar al paciente en el trato con los profesionales sanitarios para que supere sus miedos y se comunique eficazmente con ellos. Y es que, cuanta más información tiene el paciente, mejor sigue el tratamiento, mejor afronta su enfermedad y entiende las indicaciones del médico y los profesionales sanitarios que le atienden.

A este hecho, hay que añadir que existe una mayor demanda de información por parte de todas las personas, de manera que, además de los propios pacientes, participan en el proceso de la enfermedad sus familiares, amigos y gente cercana. Ello supone un gran beneficio para el paciente porque le ayuda a entender y llevar mejor su enfermedad.

Este aumento de nivel de información se ha traducido, además, en un incremento del número de asociaciones de pacientes en España, a las que tienen acceso, además de los pacientes y sus familiares, todas las personas que quieran saber algo sobre una enfermedad aunque no la padezcan.

2.      Los derechos del paciente

Todos podemos ser pacientes en cualquier momento de nuestras vidas. Si bien, en sentido estricto, paciente es aquella persona que padece física y corporalmente, y especialmente quien se halla bajo atención médica. También se define como paciente, la persona que es o va a ser reconocida médicamente.

La figura del paciente aparece recogida en la legislación española, reconociéndosele una serie de derechos y de deberes. De acuerdo con dicha legislación, el paciente tiene derecho a recibir una atención sanitaria integral de sus problemas de salud y a ser tratado con respeto a su personalidad, dignidad humana e intimidad, sin que pueda ser discriminado por razones de tipo social, económico, moral o ideológico.

De forma general, los pacientes españoles gozan de una serie de derechos que se engloban en ocho grandes áreas:

1. Acceso a la atención sanitaria: los pacientes tienen derecho a obtener los productos sanitarios y medicamentos necesarios para su salud, a ser atendidos dentro de un plazo adecuado a las características de su proceso patológico y de acuerdo a criterios éticos y de equidad y a solicitar una segunda opinión médica en los procesos que marca la ley.

2. Autonomía del paciente: Todos los pacientes tienen derecho a recibir toda la información previa a cualquier procedimiento diagnóstico o terapéutico, a escoger entre las diferentes opciones terapéuticas existentes y a renunciar a recibir los tratamientos o actuaciones sanitarias propuestas por los profesionales sanitarios si lo consideran oportuno.

Entre los derechos relacionados con la autonomía del paciente, la legislación vigente regula, además, el derecho a que se tengan en cuenta las voluntades anticipadas de los pacientes.

3. Intimidad y confidencialidad: los pacientes tienen derecho a ser atendidos en condiciones que garanticen su intimidad, dignidad, autonomía y seguridad. Por otro lado, tienen derecho a la confidencialidad de la información relacionada con su enfermedad y a acceder a los datos personales obtenidos en el proceso asistencial.

En la misma línea, los pacientes tienen derecho además a que se les pida el consentimiento antes de la realización y difusión de registros iconográficos y a la confidencialidad de la información de su genoma, así como a la seguridad de no utilizar esa información para ningún tipo de discriminación.

4. Experimentación e investigación científica: se reconoce el derecho a saber si los procedimientos de pronóstico, diagnóstico y terapéuticos que se le aplican al paciente pueden ser utilizados para un proyecto docente o de investigación, teniendo la seguridad de que, en ningún caso, comportará un peligro adicional para su salud.

De igual manera, se recoge el derecho del paciente a disponer de aquellas muestras biológicas provenientes de una biopsia o extracción, con la finalidad de obtener la opinión de un segundo profesional o de continuar su proceso médico en otro centro hospitalario si así lo desea.

5. Prevención de la enfermedad y la protección de la salud: Se refiere al derecho a conocer los problemas de salud de la colectividad que supongan un riesgo para la salud personal o de la misma comunidad, así como al derecho a que esa información se difunda en términos comprensibles, verídicos y adecuados.

Se incluye el derecho a conocer las iniciativas y prestaciones en materia de prevención y protección de la salud, y al de saber los resultados de las mismas.

6. Información asistencial y acceso a la documentación clínica: Los pacientes tienen derecho a recibir información sobre las prestaciones y servicios que se ofrecen, así como al acceso a su historia clínica, documento completo que recogerá toda la información acerca de su estado de salud y de las actuaciones clínicas y sanitarias llevadas a cabo.

7. Participación de los pacientes y usuarios: Se recoge el derecho a conocer y a poder identificar, en cualquier situación, a los profesionales que prestan la atención sanitaria. También, el derecho a prestar reclamaciones y sugerencias y, por otro lado, el derecho a participar en las actividades sanitarias y a la utilización de las tecnologías de la información.

8. Calidad y la seguridad asistencial: Los pacientes tienen derecho a una asistencia sanitaria de calidad humana y científico-técnica, así como a una atención segura, basada en protocolos de seguridad clínica consensuados y actualizados.

3.      Los deberes del paciente

Las personas que viven con una enfermedad tienen también que saber que su colaboración es fundamental y por ello se habla también de los deberes de los pacientes. Por ejemplo, tienen la obligación de colaborar en el cumplimiento de las normas e instrucciones establecidas en las instituciones sanitarias. Eso incluye tratar con el máximo respeto al profesional sanitario, a los otros enfermos y a sus acompañantes y colaborar en el buen mantenimiento de las instalaciones sanitarias.

Asimismo, todos los pacientes tienen el deber de solicitar información sobre las normas de funcionamiento de la institución sanitaria que le esté atendiendo y sobre los canales de comunicación existentes en la misma (quejas, sugerencias, reclamaciones y preguntas). También han de conocer el nombre del médico que se esté encargando de su caso.

Por otro lado, existe el deber de firmar el documento de alta voluntaria en caso de que no se acepten los métodos de tratamiento propuestos frente a su enfermedad4 y el de responsabilizarse del uso adecuado de las prestaciones ofrecidas por el sistema sanitario, fundamentalmente en lo que se refiere a la utilización de servicios, procedimientos de baja laboral o incapacidad permanente y prestaciones farmacéuticas y sociales.

Por último y no menos importante, el paciente tiene el deber de exigir que se cumplan todos sus derechos.

Nuestro marco regulatorio legal

1.      La Constitución Española

Tanto los derechos como las obligaciones de los pacientes están protegidos por un amplio marco legal que comienza por la propia Constitución española.

Concretamente, en el artículo 43 de nuestra Constitución se reconoce el derecho a la protección de la salud, siendo competentes los poderes públicos para organizar y tutelar la salud pública a través de medidas preventivas, así como de las prestaciones y los servicios que se consideren oportunos y necesarios. Los poderes públicos también fomentarán la educación sanitaria, la educación física y el deporte.

2.      Desarrollo en diferentes leyes y reglamentos

Tras la Constitución y en lo relativo a las cuestiones directamente relacionadas con los derechos de los usuarios de los servicios sanitarios, se desarrolló una regulación básica recogida en la Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad, en la que se reconoce el derecho al respeto de la personalidad, dignidad e intimidad del paciente. Recoge también el derecho a la no discriminación y a estar informado sobre los servicios sanitarios, así como el derecho a la confidencialidad de toda la información relacionada con su proceso. Igualmente incluye el derecho a la asignación de un médico y a que se le notifique si los procedimientos de pronóstico, diagnóstico y terapéuticos que se le apliquen pueden ser utilizados para un proyecto docente o de investigación.

Los principios generales establecidos en la Ley General de Sanidad fueron completados por la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica. Esta ley centra su atención en la voluntad de humanización de los servicios sanitarios. Así, mantiene el máximo respeto a la dignidad de la persona y a la libertad individual, por un lado y, por otro, declara que la organización sanitaria debe garantizar la salud como derecho inalienable de la población mediante la estructura del Sistema Nacional de Salud.La Ley 41/2002 refuerza el derecho a la autonomía del paciente. Concretamente, da un trato especial a la regulación sobre instrucciones previas que contemplan los deseos del paciente expresados con anterioridad, así como a todo lo referente a la documentación clínica generada en los centros asistenciales, destacando los derechos de los usuarios en este aspecto.

Alguno de los aspectos desarrollados en estas dos leyes, fueron reforzados en nuestro ordenamiento jurídico mediante diferentes disposiciones, como:

-         La Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo, de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen se centró, como su propio nombre indica, en legislar sobre el derecho a la intimidad de los pacientes. Básicamente, protege, frente a todo tipo de intromisiones ilegítimas, el derecho fundamental al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen, regulado en el artículo 18 de la Constitución Española.

-         En la misma línea, la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de protección de datos de carácter personal, tuvo por objeto garantizar y proteger, en lo que concierne al tratamiento de los datos personales, las libertades públicas y los derechos fundamentales de las personas físicas, especialmente el honor e intimidad personal y familiar. En 2007 fue aprobado por Real Decreto el Reglamento de desarrollo de esta ley sobre protección de datos de carácter personal. Concretamente, se trata del Real Decreto 1720/2007, de 21 de diciembre.

-         Después de la Ley 41/2002 y tras 16 años desde la entrada en vigor de la Ley General de Sanidad, a causa de los profundos cambios producidos en la sociedad española, tanto culturales, tecnológicos y socioeconómicos como en la manera de vivir, se decidió adaptar las leyes en materia de sanidad a la modernización del entorno. Fruto de ello surgió la Ley 16/2003, de 28 de mayo, de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud. Esta ley fue creada para establecer un marco legal para todas las acciones de coordinación y cooperación de las administraciones públicas sanitarias, garantizando la equidad, calidad y participación social en el Sistema Nacional de Salud.

Los objetivos fijados en la ley fueron:

  • La prestación de servicios a los usuarios del Sistema Nacional de Salud en condiciones de igualdad y calidad.
  • El aseguramiento universal y público por parte del Estado.
  • La coordinación y cooperación de las Administraciones públicas sanitarias para acabar con las desigualdades en salud.
  • La prestación de una atención integral de la salud, que comprende tanto la prevención de enfermedades, como la asistencia y la rehabilitación, procurando un alto nivel de calidad.
  • La financiación pública del Sistema Nacional de Salud, de acuerdo con el vigente sistema de financiación autonómica.
  • La igualdad de oportunidades y la libre circulación de los profesionales en el conjunto del Sistema Nacional de Salud.
  • La colaboración entre los servicios sanitarios públicos y privados en la prestación de servicios a los usuarios del Sistema Nacional de Salud.
  • La colaboración de las oficinas de farmacia con el Sistema Nacional de Salud en el desempeño de la prestación farmacéutica.

La Ley 16/2003 fue modificada por el Real Decreto-ley 16/2012, de 20 de abril, de medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y mejorar la calidad y seguridad de sus prestaciones, según el cual tienen derecho a la asistencia sanitaria en España todas aquellas personas que ostenten la condición de asegurado, es decir, aquellos que se encuentren en alguno de los siguientes supuestos:

  • Ser trabajador por cuenta ajena o por cuenta propia, afiliado a la Seguridad Social y en situación de alta o asimilada a la de alta.
  • Ostentar la condición de pensionista del sistema de la Seguridad Social.
  • Ser perceptor de cualquier otra prestación periódica de la Seguridad Social, incluidas la prestación y el subsidio por desempleo.
  • Haber agotado la prestación o el subsidio por desempleo u otras prestaciones de similar naturaleza, encontrarse en situación de desempleo, no acreditar la condición de asegurado por cualquier otro título y residir en España.

Para aquellas personas que deseen tener más información sobre la regulación de los derechos de los pacientes, otras leyes de interés son:

  • Real Decreto 124/2007, de 2 de febrero, por el que se regula el Registro Nacional de Instrucciones Previas y el correspondiente fichero automatizado de datos de carácter personal (BOE núm 40, de 15 de febrero de 2007).
  • Convenio para la protección de los Derechos Humanos y la dignidad del ser humano con respecto a las aplicaciones de la Biología y la Medicina (BOE núm 261, de 20 de octubre de 1999).
  • Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia..

3.      Servicios de Atención al Paciente

Lo que de verdad determina la efectividad de los derechos de los pacientes en el Sistema Sanitario es la posibilidad que éstos tienen de exigirlos ante un determinado organismo que responda por ellos.

Históricamente, las Comunidades Autónomas han ido contemplando, entre las normas que regulan la estructura, organización y funcionamiento de los hospitales y centros de salud, la obligación de recoger y tramitar las quejas y sugerencias de los usuarios de los Servicios de Salud a través de diferentes dependencias administrativas.

En la actualidad, todos los hospitales y centros de salud tienen la obligación de disponer de una carta de Servicios de Atención al Paciente en la que se indican los derechos y obligaciones de los usuarios, así como las prestaciones disponibles, las características asistenciales de cada centro o servicio y el procedimiento para emitir sugerencias o reclamaciones, así como tramitar la solicitud de documentación clínica y de cambio de hospital.

Algunas Comunidades Autónomas como, por ejemplo Madrid, ofrecen estas guías del paciente a través de Internet, al igual que muchos hospitales, instituciones que cuentan además con un manual de acogida.

La finalidad de todos estos servicios es proteger los derechos del paciente facilitando su aplicación, así como integrar su opinión en la organización de las instituciones sanitarias.

10 abril 2018
Hospital Delfos

Día mundial de la salud | Hospital Delfos

Día Mundial de la Salud – 7 de marzo

El pasado 7 de abril celebramos el Día Mundial de la Salud y el lema de 2018: «Cobertura sanitaria universal para todas las personas, en cualquier lugar» y el lema es «La salud para todos»

La Organización Mundial de la Salud (OMS) se fundó sobre la base del principio de que todas las personas deberían poder hacer efectivo su derecho al grado máximo de salud que se pueda lograr.

Por lo tanto, la «Salud para todos» ha sido la visión que ha guiado a esta organización a lo largo de sus siete décadas de existencia, pues fue creada en 1948. También es el motor de la actual iniciativa impulsada a nivel de toda la Organización de ayudar a los países a avanzar hacia la cobertura sanitaria universal.

Desde la OMS se afirma en numerosos comunicados que «la experiencia nos ha demostrado, una y otra vez, que la cobertura sanitaria universal se logra cuando existe una firme determinación política».

Así pues, en 2018 que celebra su septuagésimo aniversario, la OMS pide a los líderes mundiales que «respeten los compromisos que contrajeron cuando acordaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible en 2015, y que se comprometan a adoptar medidas concretas para promover la salud de todas las personas. Ello significa garantizar que todas las personas, en cualquier lugar, puedan tener acceso a servicios de salud esenciales y de calidad sin tener que pasar apuros económicos».

En este sentido, la Organización Mundial de la Salud dedicará una atención de alto nivel a la cobertura sanitaria universal por medio de una serie de actos organizados a lo largo de todo el año 2018, que comenzarán con el Día Mundial de la Salud, el 7 de abril, con conversaciones a nivel mundial y local sobre la manera de alcanzar el objetivo de la salud para todos.

Por qué es importante la cobertura sanitaria universal

Según datos de la OMS, la mitad de la población mundial todavía no puede acceder a los servicios de salud que precisa

Para la OMS los países que invierten en la cobertura sanitaria universal realizan una importante inversión en su capital humano.

En los últimos decenios, la cobertura sanitaria universal ha surgido como una estrategia clave para avanzar hacia la consecución de otros objetivos relacionados con la salud y de desarrollo más amplios.

«El acceso a cuidados esenciales y de calidad y a la protección financiera no solo mejora la salud de las personas y su esperanza de vida, sino que también protege a los países de las epidemias, reduce la pobreza y el riesgo de padecer hambrecrea empleos, impulsa el crecimiento económico y promueve la igualdad de género», indican desde este organismo de la Organización de las Naciones Unidas especializado en gestionar políticas de prevención, promoción e intervención en salud a nivel mundial.

Según datos de la OMS, a pesar de que algunos países ya han logrado importantes avances hacia la cobertura sanitaria universal «la mitad de la población mundial todavía no puede acceder a los servicios de salud que precisa. Si los países quieren alcanzar la meta de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, mil millones más de personas deberán beneficiarse de la cobertura sanitaria universal de aquí a 2023».

La OMS tiene como objetivo inspirar, motivar y guiar a las partes interesadas

Precisamente, el Día Mundial de la Salud que hoy se celebra pondrá en el candelero la necesidad de la cobertura sanitaria universal y los beneficios que puede aportar.

La OMS y sus asociados intercambiarán ejemplos de medidas que pueden adoptar para lograrla mediante una serie de actos y conversaciones que se celebrarán en distintos niveles.

Como ha afirmado el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, «nadie debería tener que elegir entre la muerte y las dificultades económicas. Nadie debería tener que elegir entre comprar medicamentos y comprar alimentos».

Compromisos para la cobertura sanitaria universal

A lo largo de 2018, la Organización Mundial de la Salud tiene como objetivo inspirar, motivar y guiar a las partes interesadas en la cobertura sanitaria universal para que contraigan compromisos en esta esfera:

-         Inspirar: poniendo de relieve el poder que tienen los responsables de la formulación de políticas para transformar la salud de su nación, caracterizándolo como un desafío estimulante y ambicioso, e invitándoles a formar parte del cambio.

-         Motivar: intercambiado de ejemplos de cómo los países ya están avanzando hacia la cobertura sanitaria universal y alentando a otros países a encontrar su propio camino.

-         Guiar: proporcionando herramientas para un diálogo estructurado en materia de políticas sobre la manera de promover la cobertura sanitaria universal en el ámbito nacional o respaldando estos esfuerzos en otros países (por ejemplo, ampliando la cobertura de los servicios, mejorando su calidad y reduciendo los pagos sufragados por los usuarios de su propio bolsillo).

 

20 febrero 2018
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¿Te duele la cabeza al hacer ejercicio? | Hospital Delfos

Dolor de cabeza al hacer ejercicio

Hay pocas cosas en la vida que sean más saludables que ejercitar el cuerpo. Los beneficios en cuanto a forma física, elasticidad, resistencia, tono muscular, peso corporal, etc. son más que evidentes cuando incluimos el ejercicio entre nuestra rutina diaria, pero no termina ahí. Hacer ejercicio también tiene efectos positivos en el ámbito psicológico: está demostrado que la práctica de actividad física hace que aumente la autoestima y se reduzcan los niveles de depresión, agresividad y estrés.

Aparentemente, todo son ventajas. Sin embargo, desafortunadamente, existe un porcentaje importante de la población a la que la práctica de ejercicio físico le provoca un efecto negativo:   dolor de cabeza o cefalea.

Cefalea primaria por esfuerzo físico

Esta patología es conocida con el nombre de cefalea primaria por esfuerzo físico. La padecen algunas personas desde que nacen, por lo que no suelen influir en la aparición factores como la frecuencia con la que el individuo practique actividad física o el tipo de esfuerzo realizado. Se trata de un tipo de cefalea de carácter bilateral y su cuadro clínico es muy parecido al de la migraña, con aparición de cierto grado de fotofobia, fonofobia y náuseas que pueden dar lugar a vómitos. El dolor aparece cuando el esfuerzo es más intenso y, si bien tiende a desaparecer cuando detenemos la práctica del ejercicio, sus efectos pueden prolongarse hasta unas horas después.

Los casos en los que se da esta clase de cefalea son primarios en aproximadamente cuatro de cada cinco personas, pero se dan casos en los que la causa directa es algún tipo de lesión intracraneal. Para descartar este caso extremo, lo más recomendable es acudir a un especialista y llevar a cabo un Tratamiento de Neuroimagen.

Este dolor de cabeza relacionado con la actividad física en muchos casos termina desembocando en el abandono de la práctica deportiva, ya que como hemos visto, no existe un tratamiento que solucione el problema. A pesar de ello, existe una serie de consejos que siempre van a conseguir aliviar y atenuar las molestias.

Recomendaciones para atenuar los síntomas

A continuación podemos observar algunos de los consejos que nos pueden ayudar a aliviar las molestias de la Cefalea primaria: 

  • Mantenerse perfectamente hidratado en todo momento
  • No practicar ningún deporte con el estómago vacío ni tampoco demasiado lleno
  • Evitar las altas temperaturas
  • Saber en qué momento debemos detener el ejercicio.
8 febrero 2018
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La necesidad de controlar el asma | Hospital Delfos

La necesidad de controlar el asma

Todos conocemos a alguien cercano o hemos oído hablar de alguna persona asmática que ha necesitado un inhalador porque se estaba quedando sin aire.

El asma es una enfermedad que está presente en el 10,3% de la población española y que en el mundo llega a afectar a unos 235 millones de personas. Además, la Organización Mundial de la Salud ha aclarado que no se trata de un problema que afecte a los países más desarrollados, sino que se da en todas las zonas del mundo sin importar su nivel económico. Un dato que contrasta con la extendida creencia de que es en países más industrializados donde más probabilidades hay de tener asma por causas como la contaminación, el sedentarismo o el tabaquismo.

¿Cuáles son los síntomas del asma?

Sabemos cuáles son los síntomas del asma: Sibilancias , disnea o sensación de falta de aire progresiva tos, molestias intercostales, que pueden desencadenas hacia una Insuficiencia Respiratoria Aguda potencialmente grave.

Las manifestaciones del asma se dan en respuesta a numerosos estímulos desencadenantes tanto endógenos (internos a la persona , asma intrínseca), como exógenos (del ambiente, asma extrínseca). Entre estos estímulos desencadenantes está la, los más frecuentes son:

  • Caspa o sensibilidad al pelo de animales como gatos o perros.
  • Ácaros del polvo.
  • Cambios en el clima.
  • Presencia en el aire de químicos, así como de polen o humo.
  • Infecciones respiratorias, resfriados.
  • Algunos medicamentos como el ácido acetilsalicílico.
  • Estrés.
  • Práctica excesiva de ejercicio.
  • Alergias multifactoriales

Además, hay que destacar que en las últimas décadas se ha avanzado mucho en su tratamiento y hoy en día es posible ser asmático y llevar una vida completamente normal, siempre y cuando se sigan correctamente las indicaciones médicas.

Y es aquí donde hayamos el principal problema. Está demostrado que un enorme porcentaje de enfermos de asma (cerca del 50%, según algunas fuentes) no cumple con el tratamiento asignado por los profesionales sanitarios.

Debemos ser rigurosos

Tal y como anuncia la OMS, “el asma se puede controlar con un tratamiento adecuado, gracias al cual los pacientes pueden disfrutar de una buena calidad de vida. El tratamiento farmacológico no es la única forma de controlar el asma. También es importante que se eviten los factores de riesgo.

A pesar de que el asma no presente los mismos índices de mortalidad que la enfermedad pulmonar obstructiva crónica u otras enfermedades crónicas, es cierto que puede ser mortal si no se utilizan los medicamentos adecuados o no se cumple el tratamiento prescrito”.