22 septiembre 2017
El uso adecuado de los medicamentos

El uso adecuado de los medicamentos | Hospital Delfos

Está fuera de toda duda que una de las mayores muestras de progreso en la historia de la humanidad tiene que ver con el ámbito médico. La velocidad a la que se avanza en el campo de la salud es vertiginosa, y es que son ya innumerables las enfermedades que hace no mucho tenían fatales pronósticos y que hoy hemos aprendido a tratar de forma sencilla y eficaz.

Pero esta buenísima noticia también tiene su cara peligrosa. La publicidad y nuestros cajones se llenan de productos que, si bien tienen su fiabilidad completamente testada, muchas veces acaban siendo objeto de un uso incorrecto por múltiples motivos. Por eso, vamos a hacer un pequeño repaso de las indicaciones más importantes que debemos seguir para sacar el máximo partido de los medicamentos que utilizamos y hacerlo de la forma más saludable posible:

  • Es esencial elegir el fármaco adecuado para cada ocasión. Son incontables los productos distintos que podemos encontrar para patologías similares, y el hecho de elegir uno u otro puede ser muy importante a la hora de que nuestro problema sea solucionado de forma más rápida y mejor. Como sabemos, hay medicamentos que se venden mediante prescripción médica, pero es precisamente en los que no hay receta donde existen más posibilidades de que estemos cometiendo un error en la elección. Por ello, conviene recordar que siempre debemos pedir consejo a nuestro médico antes de adquirir cualquier producto en la farmacia.

  • El prospecto de un medicamento es una parte fundamental que muchas veces cometemos el error de pasar por alto. Todo producto químico tiene una serie de contraindicaciones y de efectos secundarios con los que a menudo no contamos, y éste es un fallo que podemos pagar caro si no estamos atentos.

  • Una vez en casa, debemos conservar el medicamento de forma adecuada. Normalmente se aconseja que sea en un lugar fresco y seco, recomendación que con mucha frecuencia nos saltamos guardándolos en la cocina o el cuarto de baño, estancias donde la humedad y los cambios de temperatura son habituales. Además, no deshacernos del embalaje original nos ayudará a tener siempre a mano la fecha de caducidad y las instrucciones de uso.

  • Hay otro error que cometemos repetidamente, y es que cuando olvidamos realizar una toma del medicamento, solemos doblar la próxima dosis. Se trata de un recurso que nunca soluciona nada y que puede poner en peligro nuestra salud.

  • Muchas veces tendemos a la automedicación. Han sobrado medicamentos de algún caso anterior y, como entendemos que nuestros síntomas son similares a aquella vez, decidimos ser nuestros propios médicos. La realidad es que quien debe decidir sobre todo esto es el profesional sanitario, que evaluará nuestro estado y decidirá si el producto que tenemos en casa es el adecuado o si conviene emplear otro.

Así pues, y para evitar que el remedio sea peor que la enfermedad, debemos tener responsabilidad en el uso que hacemos de los fármacos y ser conscientes de que no estamos hablando de cualquier tipo de producto sino de algo que, dependiendo del uso que le demos, puede significar una solución o un problema mayor.