21 septiembre 2017
Los ácidos grasos omega-3

Los ácidos grasos omega-3 | Hospital Delfos

 

Están en boca de todos. Leche y derivados, galletas, potitos de bebé… es realmente difícil enlazar un rato de anuncios de alimentos sin que una voz en off mencione las palabras mágicas: “Omega-3”. Nos hablan de las bondades de estos ácidos grasos y la necesidad de incluirlos en nuestra dieta diaria desde hoy mismo, como si de un invento de última generación se tratase. Pero es inevitable hacerse varias preguntas, como qué son exactamente estos componentes, en qué ayudan al organismo o si este “descubrimiento” es tan novedoso como parece.

Comenzaremos delimitando el término. Se trata de un tipo de ácidos grasos poliinsaturados cuya ingesta tiene importantes beneficios, entre los que destacan sus propiedades anticoagulantes. Así, está demostrado que en las comunidades en las que el consumo de omega-3 es mayor se producen muchos menos problemas cardiovasculares. También se le ha llegado a atribuir otros beneficios sobre el cerebro, el embarazo o el estado anímico de las personas.

Podemos encontrar este componente en diversas variedades de pescados (bonito, atún, trucha, sardinas, salmón, anchoas…) y en ciertos productos de origen vegetal (nueces, brócoli, aceite de cánola…), pero también en suplementos que en su fabricación son enriquecidos en omega-3. Como podemos imaginar, la recomendación médica siempre pasa por ingerir estos ácidos grasos de forma natural, y esto es debido principalmente a que el consumo de esos alimentos que hemos mencionado conllevan no sólo un refuerzo de omega-3, sino también de otros nutrientes tan aconsejables o más que éste para el cuerpo humano.

Merece la pena destacar que el consumo de omega-3 debe ir en cierto modo de la mano del de omega-6. Está comprobado que la ingesta desequilibrada de estos dos tipos de ácidos grasos es una de las causas de varios problemas circulatorios o, incluso, de cuadros de depresión. Por eso nuestro consejo será siempre intentar mantener la proporción entre ambos niveles.

En cuanto a su repentina aparición en nuestras vidas, lamentamos decepcionar a los creadores publicitarios pero el omega-3 siempre ha estado ahí, como es sencillo deducir viendo sus principales fuentes naturales. Lo que ocurre es que en los últimos años cada vez más nutricionistas han venido reconociendo su importancia y esto ha provocado la llegada de productos que pretenden servir como aporte de estos ácidos en nuestro organismo, pero ningún suplemento puede compararse en beneficios al consumo de un producto natural rico en omega-3.