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6 febrero 2018
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La importancia de la alimentación durante el ingreso | Hospital Delfos

La importancia de la alimentación durante el ingreso

Unas de las frases más comunes que hemos escuchado a lo largo de los años es la de “no hay nada peor que la comida de los hospitales”. Pues bien, esto no debería ser así. Y es que, si el papel de una buena alimentación ya es clave en condiciones normales, cuando, desafortunadamente, nos encontramos ingresados en un hospital, esa importancia se torna vital.

Sin embargo, también debemos tener en cuenta que esa mala fama se debe más a las dietas que se ofrecían en tiempos pasado.

La atención que se le presta a este aspecto, antes olvidado, es hoy infinitamente mayor, y no es extraño encontrar excelentes equipos de cocina en cualquier hospital.

En cualquier caso, resulta inevitable mencionar que hay aspectos que complican sobremanera la opinión final que tendrá el paciente acerca de su alimentación durante el ingreso. Obviamente, un hospital no es el lugar más agradable para comer o cenar, además de que interviene el factor emocional por el mero hecho de permanecer ingresado.

A esta situación hay que sumarle unos horarios que no suelen coincidir con los que sigue el paciente, sino que éstos son más tempranos. Estos factores, sumados a una elección de las comidas que suele ser limitada, acaban siendo definitivos a la hora de emitir una opinión negativa sobre la alimentación en este tipo de centros.

Otros de los factores que interceden de forma directa en la valoración de un paciente es el tipo de alimentos. La organolepsia es un factor individual y difícil de generalizar, por lo que supone una enorme dificultad ofrecer un menú al gusto de todos.

Tampoco resulta sencillo adaptar el menú a cada patología, ya que existen casos en los que el paciente puede sufrir una pérdida del apetito o bien dificultades en la ingesta (masticación, deglución, digestión, absorción o excreción).

También las pruebas diagnósticas que puedan realizarse durante el período de ingreso interfieren de forma negativa en el ritmo alimentario habitual del paciente.

Pero… ¿hasta qué punto llega a influir en el paciente el hecho de recibir una correcta alimentación durante su ingreso?

 ¿Es importante el factor nutricional en la estancia hospitalaria?

Desde luego. La mejoría o el empeoramiento de muchas patologías dependen directamente de cómo se esté alimentando al enfermo. Es por ello por lo que los hospitales ponen cada vez mayor interés en elaborar dietas personalizadas para cada tipo de dolencia. Así como en aumentar el abanico de posibilidades de los alimentos de calidad que se le ofrecen al paciente, de manera que cada uno de ellos pueda recibir lo que más favorezca a su recuperación.

Actualmente la mayor parte de los hospitales cuentan con equipos de cocina profesionales y personal especializado, además de contar con el apoyo y colaboración, en algunos casos, de un equipo de nutricionistas expertos que evalúan, adaptan e individualizan las pautas alimentarias.

En resumen, el conjunto de la evolución de estos elementos busca mejorar la experiencia del paciente en el hospital y está logrando dejar atrás la clásica y desfavorable frase que todos hemos repetido alguna vez.

30 noviembre 2017

El Ictus | Hospital Delfos

Diseño Ictus BlogDe entre todas las causas de discapacidad, el famoso ictus es una de las más frecuentes. No en vano lidera la lista de motivos de mortalidad femenina y también es de los más repetidos en el caso de los hombres, algo que llega a ser comprensible si nos apuntamos este dato: en España se sufre un ictus cada seis minutos.

 ¿Sabemos en qué consiste el ictus?

El ictus es una afección cerebral que se produce en las paredes de las arterias que se comunican con el cerebro y sus zonas próximas, como el tronco del cerebro o el cerebelo. Generalmente ha sido siempre relacionado con personas longevas, pero en los últimos tiempos se están encontrando cada vez más casos en jóvenes, con lo que el rango de edad es hoy por hoy muy amplio.

A grandes rasgos, podemos establecer una clasificación en la que destacan dos tipos de ictus: los isquémicos y los hemorrágicos.

Los ictus isquémicos son los que se dan en la inmensa mayoría de los casos (entre ocho y nueve de cada diez episodios de ictus), y se originan cuando una arteria sufre oclusión por un trombo, causando un déficit de circulación hacia los tejidos y generando un área cerebral de isquemia. Falla la función del tejido cerebral, y si el problema no es tratado a tiempo puede derivar en infarto cerebral con sus consiguientes daños irreversibles.

Cuando hablamos de ictus hemorrágicos, las causas apuntan normalmente a una hipertensión mal vigilada o a un aneurisma, que es la dilatación de las paredes de una vena o una arteria. Son casos de mayor gravedad, por lo que la reacción y el tratamiento han de ser inmediatos.

En el caso de los ictus isquémicos el tratamiento consiste en intentar disolver el coágulo y restablecer la circulación para que las secuelas sean las mínimas posibles, pero se tiene que hacer dentro de un tiempo determinado, sino, ya no es eficaz; por eso decimos que “TIEMPO ES CEREBRO”. Los síntomas son muy evidentes: el más visible es un descenso repentino de la fuerza de la mitad de nuestro cuerpo (dificultad para levantar un brazo, parálisis en un lado de la cara…) pero también puede darse dificultad para elaborar, pronunciar o comprender frases.

En todo caso, conviene recordar que los síntomas dependen de cada caso y de cada persona, así que no tienen por qué darse todos estos síntomas para poder hablar de un problema de ictus. Con encontrar en alguien (o en nosotros mismos) uno sólo de estos signos, deberemos reclamar cuanto antes atención médica para evitar consecuencias irreversibles.

23 agosto 2017
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Los días de permiso laboral por ingreso de un familiar

Nunca es una alegría para una persona tener que ser ingresada en un centro clínico u hospitalario, eso está claro. Como también es seguro que una de las cosas que más reconfortan al paciente es el hecho de tener a sus seres queridos cerca, acompañándole y haciendo más llevaderos esos momentos tan desagradables.

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