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30 mayo 2018
Blog Hospital Delfos

¿Qué derechos tenemos los pacientes? | Hospital Delfos

¿Qué derechos tenemos los pacientes? 

El paciente usuario de la sanidad: derechos y deberes

La protección de los derechos de los pacientes reconocidos en el marco legal vigente español es una de las mayores garantías de una asistencia sanitaria de calidad y del cumplimiento de uno de los derechos básicos de las personas, el de la salud.

Este marco legal recoge de igual manera los deberes que todo paciente tiene y que igualmente es importante que conozca. La finalidad es que la relación tanto con los profesionales como con las instituciones sanitarias resulte eficaz para lograr el fin último que no es otro que prevenir, proteger y promocionar la salud y la calidad de vida del paciente.

1.      Evolución del papel del paciente

La figura del paciente, así como su forma de relacionarse con los profesionales de la sanidad y de participar en el proceso de toma de decisiones sobre su enfermedad, ha cambiado a lo largo de las últimas décadas. Esta evolución, que todavía continúa, está afectando tanto a los propios pacientes como a los profesionales y las distintas instituciones sanitarias que componen nuestro sistema sanitario.

Así, el paciente, que tradicionalmente era considerado receptor de las decisiones que el médico tomaba unilateralmente para el tratamiento de su enfermedad, se ha ido convirtiendo, con el paso de los años, en un agente de derechos bien definidos y con una amplia capacidad de decisión sobre las pruebas diagnósticas y los tratamientos que recibe.

De mero espectador, ha pasado –en muchos casos- a ser corresponsable de las decisiones que han de tomarse a lo largo de todo el proceso acerca de su enfermedad.

Por su parte, el médico se ha ido transformando en un asesor para sus pacientes, a los que hoy en día ofrece sus conocimientos y consejos, pero cuyas decisiones no son impuestas, sino que se toman conjuntamente con el paciente.

Como consecuencia del cambio de roles, las relaciones sanitarias han pasado de ser verticales a relaciones horizontales, colectivas –con la entrada en escena de múltiples profesionales sanitarios- y adaptadas al tipo de relaciones propias de la sociedad actual en la que vivimos.

Y en esta evolución ha jugado un papel fundamental que el paciente hoy en día cada vez más sea una persona informada sobre su enfermedad, las alternativas terapéuticas y los servicios sanitarios puestos a su disposición.

En este sentido, y si bien depende de diferentes factores entre ellos la patología de que se trate, las administraciones sanitarias son conscientes en la actualidad de que el paciente bien informado aporta muchos beneficios a todas las partes implicadas en el proceso de su enfermedad, y están empezando a tomar conciencia sobre la necesidad de informar y formar al paciente en el trato con los profesionales sanitarios para que supere sus miedos y se comunique eficazmente con ellos. Y es que, cuanta más información tiene el paciente, mejor sigue el tratamiento, mejor afronta su enfermedad y entiende las indicaciones del médico y los profesionales sanitarios que le atienden.

A este hecho, hay que añadir que existe una mayor demanda de información por parte de todas las personas, de manera que, además de los propios pacientes, participan en el proceso de la enfermedad sus familiares, amigos y gente cercana. Ello supone un gran beneficio para el paciente porque le ayuda a entender y llevar mejor su enfermedad.

Este aumento de nivel de información se ha traducido, además, en un incremento del número de asociaciones de pacientes en España, a las que tienen acceso, además de los pacientes y sus familiares, todas las personas que quieran saber algo sobre una enfermedad aunque no la padezcan.

2.      Los derechos del paciente

Todos podemos ser pacientes en cualquier momento de nuestras vidas. Si bien, en sentido estricto, paciente es aquella persona que padece física y corporalmente, y especialmente quien se halla bajo atención médica. También se define como paciente, la persona que es o va a ser reconocida médicamente.

La figura del paciente aparece recogida en la legislación española, reconociéndosele una serie de derechos y de deberes. De acuerdo con dicha legislación, el paciente tiene derecho a recibir una atención sanitaria integral de sus problemas de salud y a ser tratado con respeto a su personalidad, dignidad humana e intimidad, sin que pueda ser discriminado por razones de tipo social, económico, moral o ideológico.

De forma general, los pacientes españoles gozan de una serie de derechos que se engloban en ocho grandes áreas:

1. Acceso a la atención sanitaria: los pacientes tienen derecho a obtener los productos sanitarios y medicamentos necesarios para su salud, a ser atendidos dentro de un plazo adecuado a las características de su proceso patológico y de acuerdo a criterios éticos y de equidad y a solicitar una segunda opinión médica en los procesos que marca la ley.

2. Autonomía del paciente: Todos los pacientes tienen derecho a recibir toda la información previa a cualquier procedimiento diagnóstico o terapéutico, a escoger entre las diferentes opciones terapéuticas existentes y a renunciar a recibir los tratamientos o actuaciones sanitarias propuestas por los profesionales sanitarios si lo consideran oportuno.

Entre los derechos relacionados con la autonomía del paciente, la legislación vigente regula, además, el derecho a que se tengan en cuenta las voluntades anticipadas de los pacientes.

3. Intimidad y confidencialidad: los pacientes tienen derecho a ser atendidos en condiciones que garanticen su intimidad, dignidad, autonomía y seguridad. Por otro lado, tienen derecho a la confidencialidad de la información relacionada con su enfermedad y a acceder a los datos personales obtenidos en el proceso asistencial.

En la misma línea, los pacientes tienen derecho además a que se les pida el consentimiento antes de la realización y difusión de registros iconográficos y a la confidencialidad de la información de su genoma, así como a la seguridad de no utilizar esa información para ningún tipo de discriminación.

4. Experimentación e investigación científica: se reconoce el derecho a saber si los procedimientos de pronóstico, diagnóstico y terapéuticos que se le aplican al paciente pueden ser utilizados para un proyecto docente o de investigación, teniendo la seguridad de que, en ningún caso, comportará un peligro adicional para su salud.

De igual manera, se recoge el derecho del paciente a disponer de aquellas muestras biológicas provenientes de una biopsia o extracción, con la finalidad de obtener la opinión de un segundo profesional o de continuar su proceso médico en otro centro hospitalario si así lo desea.

5. Prevención de la enfermedad y la protección de la salud: Se refiere al derecho a conocer los problemas de salud de la colectividad que supongan un riesgo para la salud personal o de la misma comunidad, así como al derecho a que esa información se difunda en términos comprensibles, verídicos y adecuados.

Se incluye el derecho a conocer las iniciativas y prestaciones en materia de prevención y protección de la salud, y al de saber los resultados de las mismas.

6. Información asistencial y acceso a la documentación clínica: Los pacientes tienen derecho a recibir información sobre las prestaciones y servicios que se ofrecen, así como al acceso a su historia clínica, documento completo que recogerá toda la información acerca de su estado de salud y de las actuaciones clínicas y sanitarias llevadas a cabo.

7. Participación de los pacientes y usuarios: Se recoge el derecho a conocer y a poder identificar, en cualquier situación, a los profesionales que prestan la atención sanitaria. También, el derecho a prestar reclamaciones y sugerencias y, por otro lado, el derecho a participar en las actividades sanitarias y a la utilización de las tecnologías de la información.

8. Calidad y la seguridad asistencial: Los pacientes tienen derecho a una asistencia sanitaria de calidad humana y científico-técnica, así como a una atención segura, basada en protocolos de seguridad clínica consensuados y actualizados.

3.      Los deberes del paciente

Las personas que viven con una enfermedad tienen también que saber que su colaboración es fundamental y por ello se habla también de los deberes de los pacientes. Por ejemplo, tienen la obligación de colaborar en el cumplimiento de las normas e instrucciones establecidas en las instituciones sanitarias. Eso incluye tratar con el máximo respeto al profesional sanitario, a los otros enfermos y a sus acompañantes y colaborar en el buen mantenimiento de las instalaciones sanitarias.

Asimismo, todos los pacientes tienen el deber de solicitar información sobre las normas de funcionamiento de la institución sanitaria que le esté atendiendo y sobre los canales de comunicación existentes en la misma (quejas, sugerencias, reclamaciones y preguntas). También han de conocer el nombre del médico que se esté encargando de su caso.

Por otro lado, existe el deber de firmar el documento de alta voluntaria en caso de que no se acepten los métodos de tratamiento propuestos frente a su enfermedad4 y el de responsabilizarse del uso adecuado de las prestaciones ofrecidas por el sistema sanitario, fundamentalmente en lo que se refiere a la utilización de servicios, procedimientos de baja laboral o incapacidad permanente y prestaciones farmacéuticas y sociales.

Por último y no menos importante, el paciente tiene el deber de exigir que se cumplan todos sus derechos.

Nuestro marco regulatorio legal

1.      La Constitución Española

Tanto los derechos como las obligaciones de los pacientes están protegidos por un amplio marco legal que comienza por la propia Constitución española.

Concretamente, en el artículo 43 de nuestra Constitución se reconoce el derecho a la protección de la salud, siendo competentes los poderes públicos para organizar y tutelar la salud pública a través de medidas preventivas, así como de las prestaciones y los servicios que se consideren oportunos y necesarios. Los poderes públicos también fomentarán la educación sanitaria, la educación física y el deporte.

2.      Desarrollo en diferentes leyes y reglamentos

Tras la Constitución y en lo relativo a las cuestiones directamente relacionadas con los derechos de los usuarios de los servicios sanitarios, se desarrolló una regulación básica recogida en la Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad, en la que se reconoce el derecho al respeto de la personalidad, dignidad e intimidad del paciente. Recoge también el derecho a la no discriminación y a estar informado sobre los servicios sanitarios, así como el derecho a la confidencialidad de toda la información relacionada con su proceso. Igualmente incluye el derecho a la asignación de un médico y a que se le notifique si los procedimientos de pronóstico, diagnóstico y terapéuticos que se le apliquen pueden ser utilizados para un proyecto docente o de investigación.

Los principios generales establecidos en la Ley General de Sanidad fueron completados por la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica. Esta ley centra su atención en la voluntad de humanización de los servicios sanitarios. Así, mantiene el máximo respeto a la dignidad de la persona y a la libertad individual, por un lado y, por otro, declara que la organización sanitaria debe garantizar la salud como derecho inalienable de la población mediante la estructura del Sistema Nacional de Salud.La Ley 41/2002 refuerza el derecho a la autonomía del paciente. Concretamente, da un trato especial a la regulación sobre instrucciones previas que contemplan los deseos del paciente expresados con anterioridad, así como a todo lo referente a la documentación clínica generada en los centros asistenciales, destacando los derechos de los usuarios en este aspecto.

Alguno de los aspectos desarrollados en estas dos leyes, fueron reforzados en nuestro ordenamiento jurídico mediante diferentes disposiciones, como:

-         La Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo, de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen se centró, como su propio nombre indica, en legislar sobre el derecho a la intimidad de los pacientes. Básicamente, protege, frente a todo tipo de intromisiones ilegítimas, el derecho fundamental al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen, regulado en el artículo 18 de la Constitución Española.

-         En la misma línea, la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de protección de datos de carácter personal, tuvo por objeto garantizar y proteger, en lo que concierne al tratamiento de los datos personales, las libertades públicas y los derechos fundamentales de las personas físicas, especialmente el honor e intimidad personal y familiar. En 2007 fue aprobado por Real Decreto el Reglamento de desarrollo de esta ley sobre protección de datos de carácter personal. Concretamente, se trata del Real Decreto 1720/2007, de 21 de diciembre.

-         Después de la Ley 41/2002 y tras 16 años desde la entrada en vigor de la Ley General de Sanidad, a causa de los profundos cambios producidos en la sociedad española, tanto culturales, tecnológicos y socioeconómicos como en la manera de vivir, se decidió adaptar las leyes en materia de sanidad a la modernización del entorno. Fruto de ello surgió la Ley 16/2003, de 28 de mayo, de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud. Esta ley fue creada para establecer un marco legal para todas las acciones de coordinación y cooperación de las administraciones públicas sanitarias, garantizando la equidad, calidad y participación social en el Sistema Nacional de Salud.

Los objetivos fijados en la ley fueron:

  • La prestación de servicios a los usuarios del Sistema Nacional de Salud en condiciones de igualdad y calidad.
  • El aseguramiento universal y público por parte del Estado.
  • La coordinación y cooperación de las Administraciones públicas sanitarias para acabar con las desigualdades en salud.
  • La prestación de una atención integral de la salud, que comprende tanto la prevención de enfermedades, como la asistencia y la rehabilitación, procurando un alto nivel de calidad.
  • La financiación pública del Sistema Nacional de Salud, de acuerdo con el vigente sistema de financiación autonómica.
  • La igualdad de oportunidades y la libre circulación de los profesionales en el conjunto del Sistema Nacional de Salud.
  • La colaboración entre los servicios sanitarios públicos y privados en la prestación de servicios a los usuarios del Sistema Nacional de Salud.
  • La colaboración de las oficinas de farmacia con el Sistema Nacional de Salud en el desempeño de la prestación farmacéutica.

La Ley 16/2003 fue modificada por el Real Decreto-ley 16/2012, de 20 de abril, de medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y mejorar la calidad y seguridad de sus prestaciones, según el cual tienen derecho a la asistencia sanitaria en España todas aquellas personas que ostenten la condición de asegurado, es decir, aquellos que se encuentren en alguno de los siguientes supuestos:

  • Ser trabajador por cuenta ajena o por cuenta propia, afiliado a la Seguridad Social y en situación de alta o asimilada a la de alta.
  • Ostentar la condición de pensionista del sistema de la Seguridad Social.
  • Ser perceptor de cualquier otra prestación periódica de la Seguridad Social, incluidas la prestación y el subsidio por desempleo.
  • Haber agotado la prestación o el subsidio por desempleo u otras prestaciones de similar naturaleza, encontrarse en situación de desempleo, no acreditar la condición de asegurado por cualquier otro título y residir en España.

Para aquellas personas que deseen tener más información sobre la regulación de los derechos de los pacientes, otras leyes de interés son:

  • Real Decreto 124/2007, de 2 de febrero, por el que se regula el Registro Nacional de Instrucciones Previas y el correspondiente fichero automatizado de datos de carácter personal (BOE núm 40, de 15 de febrero de 2007).
  • Convenio para la protección de los Derechos Humanos y la dignidad del ser humano con respecto a las aplicaciones de la Biología y la Medicina (BOE núm 261, de 20 de octubre de 1999).
  • Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia..

3.      Servicios de Atención al Paciente

Lo que de verdad determina la efectividad de los derechos de los pacientes en el Sistema Sanitario es la posibilidad que éstos tienen de exigirlos ante un determinado organismo que responda por ellos.

Históricamente, las Comunidades Autónomas han ido contemplando, entre las normas que regulan la estructura, organización y funcionamiento de los hospitales y centros de salud, la obligación de recoger y tramitar las quejas y sugerencias de los usuarios de los Servicios de Salud a través de diferentes dependencias administrativas.

En la actualidad, todos los hospitales y centros de salud tienen la obligación de disponer de una carta de Servicios de Atención al Paciente en la que se indican los derechos y obligaciones de los usuarios, así como las prestaciones disponibles, las características asistenciales de cada centro o servicio y el procedimiento para emitir sugerencias o reclamaciones, así como tramitar la solicitud de documentación clínica y de cambio de hospital.

Algunas Comunidades Autónomas como, por ejemplo Madrid, ofrecen estas guías del paciente a través de Internet, al igual que muchos hospitales, instituciones que cuentan además con un manual de acogida.

La finalidad de todos estos servicios es proteger los derechos del paciente facilitando su aplicación, así como integrar su opinión en la organización de las instituciones sanitarias.

9 mayo 2018
Hospital Delfos - Parkinson

Enfermedad de Parkinson | Hospital Delfos

Enfermedad de Parkinson

La enfermedad de Parkinson es un trastorno progresivo del sistema nervioso que afecta al movimiento. Se presenta de forma gradual y a veces comienza con temblores prácticamente imperceptibles en solo una mano. Si bien los temblores pueden ser el signo más conocido de la enfermedad de Parkinson, el trastorno frecuentemente causa rigidez o disminución del movimiento.

En los estadios tempranos de la enfermedad de Parkinson, es posible que el rostro manifieste expresiones muy leves o ninguna, o puede que los brazos no se balanceen al caminar. Es posible que el habla se vuelva suave o distorsionada. Los síntomas de la enfermedad de Parkinson empeoran a medida que el trastorno avanza con el tiempo.

Aunque la enfermedad de Parkinson no puede curarse, los medicamentos pueden mejorar notablemente los síntomas. En casos poco frecuentes, el médico puede sugerirte una cirugía para regular determinadas regiones en el cerebro y mejorar los síntomas.

Síntomas

Los síntomas y signos de la enfermedad de Parkinson pueden variar de una persona a otra. Los primeros signos pueden ser leves y pasar desapercibidos. Los síntomas suelen comenzar en un lado del cuerpo y, por lo general, continúan siendo peores de ese lado, incluso después de que los síntomas comienzan a afectar ambos lados.

Los signos y síntomas del Parkinson pueden incluir los siguientes:

-         Temblores. Por lo general, los temblores comienzan en una extremidad, como la mano o los dedos. Puedes observar que los dedos pulgar e índice se frotan hacia adelante y hacia atrás, lo que se conoce como «temblor de rodamiento de la píldora». Una característica de la enfermedad de Parkinson es el temblor de la mano cuando está relajada (en reposo).

-         Lentitud en el movimiento (bradicinesia). Con el tiempo, la enfermedad de Parkinson puede reducir la capacidad de moverte y enlentecer el movimiento, lo que hace que las tareas sencillas sean difíciles y te lleven más tiempo. Los pasos pueden volverse más cortos cuando caminas, o bien te puede resultar difícil levantarte de una silla. Además, es posible que arrastres los pies mientras intentas caminar, lo que dificulta el movimiento.

-         Rigidez muscular. La rigidez muscular puede producirse en cualquier parte del cuerpo. Los músculos rígidos pueden limitar la amplitud de movimiento y causar dolor.

-         Alteración de la postura y el equilibrio. La postura puede volverse encorvada o puedes tener problemas de equilibrio como resultado de la enfermedad de Parkinson.

-         Pérdida de los movimientos automáticos. La enfermedad de Parkinson puede hacer disminuir tu capacidad de realizar movimientos inconscientes, como parpadear, sonreír o mover los brazos mientras caminas.

-         Cambios en el habla. La enfermedad de Parkinson puede provocar problemas en el habla. Es posible que hables en voz baja o rápidamente, que articules mal o que dudes antes de hablar. La manera de hablar puede volverse más monótona debido a la falta de las inflexiones habituales.

-         Cambios en la escritura. Puede resultarte más difícil escribir, y tu letra puede parecer pequeña.

Cuándo consultar al médico

Consulta con el médico si presentas alguno de los síntomas asociados con la enfermedad de Parkinson; no solo para que diagnostique la afección, sino también para que descarte otras causas de tus síntomas.

Causas

En la enfermedad de Parkinson, ciertas neuronas en el cerebro se descomponen o mueren de manera gradual. Muchos de los síntomas se deben a la pérdida de neuronas que producen un mensajero químico llamado «dopamina». Cuando los niveles de dopamina disminuyen, la actividad cerebral se vuelve anormal y se producen signos de la enfermedad de Parkinson.

Se desconoce la causa de la enfermedad de Parkinson, pero varios factores parecen intervenir, entre ellos:

-         Genes. Los investigadores han identificado mutaciones genéticas específicas que pueden causar la enfermedad de Parkinson, pero son poco frecuentes, salvo en raros casos con muchos familiares afectados por la enfermedad de Parkinson. Sin embargo, ciertas variaciones genéticas parecen aumentar el riesgo de la enfermedad de Parkinson, pero con un riesgo relativamente menor de la enfermedad de Parkinson para cada uno de estos marcadores genéticos.

-         Desencadenantes ambientales. La exposición a ciertas toxinas o factores ambientales puede aumentar el riesgo de tener la enfermedad de Parkinson en el futuro, pero el riesgo es relativamente menor. Los investigadores también han observado que se producen muchos cambios en el cerebro de las personas con la enfermedad de Parkinson, aunque no es claro por qué ocurren estos cambios. Estos cambios son los siguientes:

-         La presencia de cuerpos de Lewy. Las masas de sustancias específicas dentro de las neuronas son marcadores microscópicos de la enfermedad de Parkinson. Estas masas se llaman «cuerpos de Lewy», y los investigadores creen que estos cuerpos aportan un indicio importante de la causa de la enfermedad de Parkinson.

-         La presencia de alfa-sinucleína en los cuerpos de Lewy. Si bien se encuentran muchas sustancias en los cuerpos de Lewy, los científicos creen que una sustancia importante es la proteína natural y generalizada, llamada «alfa-sinucleína (a-sinucleína)». Se encuentra en todos los cuerpos de Lewy en forma de una masa que las células no pueden descomponer. Actualmente, esta sustancia es un foco importante entre los investigadores de la enfermedad de Parkinson.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo de la enfermedad de Parkinson son:

-         Edad. Es poco frecuente que los adultos jóvenes tengan la enfermedad de Parkinson. Por lo general, comienza en la segunda mitad de la vida o en edad avanzada, y el riesgo aumenta con la edad. Las personas suelen contraer la enfermedad aproximadamente a partir de los 60 años.

-         Factor hereditario. Tener un familiar cercano con la enfermedad de Parkinson aumenta las posibilidades de que contraigas la enfermedad. Sin embargo, tus riesgos aún son bajos, a menos que tengas muchos familiares con la enfermedad de Parkinson.

-         Sexo. Los hombres tienen mayor probabilidad de padecer la enfermedad de Parkinson que las mujeres.

-         Exposición a toxinas. La exposición continua a herbicidas y pesticidas puede implicar un riesgo levemente mayor de contraer la enfermedad de Parkinson.

Complicaciones

Casi siempre, la enfermedad de Parkinson está acompañada por los siguientes problemas adicionales que se pueden tratar:

-         Dificultades para pensar. Puedes experimentar problemas cognitivos (demencia) y dificultades para pensar, que, en general, se producen en las etapas finales de la enfermedad de Parkinson. Esos problemas cognitivos no responden a los medicamentos.

-         Depresión y cambios emocionales. Las personas que padecen la enfermedad de Parkinson pueden experimentar depresión. Recibir tratamiento para la depresión puede hacer que sea más fácil manejar otros desafíos de la enfermedad de Parkinson. También puedes tener otros cambios emocionales, como miedo, ansiedad o pérdida de la motivación. Los médicos pueden darte medicamentos para tratar estos síntomas.

-         Dificultad para tragar. Puedes manifestar dificultades para tragar a medida que tu enfermedad avanza. Al tragar más lento se puede acumular saliva en la boca, lo que produce babeo.

-         Problemas para dormir y trastorno del sueño. A menudo, las personas que padecen la enfermedad de Parkinson tienen problemas de sueño, como levantarse con frecuencia durante toda la noche, levantarse temprano o quedarse dormidos durante el día. Las personas también pueden experimentar el trastorno conductual del sueño de movimientos oculares rápidos, que consiste en actuar físicamente los sueños. Los medicamentos pueden ayudar con los problemas de sueño.

-         Problemas en la vejiga. La enfermedad de Parkinson puede causar problemas de vejiga, entre ellos, no poder controlar la orina o tener dificultad para orinar.

-         Estreñimiento. Muchas personas que padecen la enfermedad de Parkinson manifiestan estreñimiento, principalmente debido a que tienen el tubo digestivo más lento.También puedes experimentar lo siguiente:

-         Cambios en la presión arterial. Puedes sentirte mareado o aturdido cuando te pones de pie debido a un descenso brusco en la presión arterial (hipotensión ortostática).

-         Disfunción del olfato. Puedes tener problemas con el sentido del olfato. Puedes tener dificultad para identificar ciertos olores o la diferencia entre estos.

-         Fatiga. Muchas personas que padecen la enfermedad de Parkinson pierden energía y experimentan fatiga, pero no siempre se conoce la causa.

-         Dolor. Muchas personas que tienen la enfermedad de Parkinson sienten dolor, ya sea en zonas específicas del cuerpo o en todo el cuerpo.

-         Disfunción sexual. Algunas personas que padecen la enfermedad de Parkinson notan una disminución del deseo o del desempeño sexual.

Prevención

Debido a que se desconoce la causa de la enfermedad de Parkinson, tampoco se conocen los métodos probados para evitar la enfermedad. Sin embargo, algunas investigaciones han mostrado que la cafeína (que se encuentra en el café, el té y las bebidas cola) pueden disminuir el riesgo de contraer la enfermedad de Parkinson. El té verde también puede reducir el riesgo de padecer la enfermedad de Parkinson.

Algunas investigaciones han mostrado que el ejercicio aeróbico regular puede disminuir el riesgo de sufrir la enfermedad de Parkinson.

8 febrero 2018
Hospital Delfos_Asma

La necesidad de controlar el asma | Hospital Delfos

La necesidad de controlar el asma

Todos conocemos a alguien cercano o hemos oído hablar de alguna persona asmática que ha necesitado un inhalador porque se estaba quedando sin aire.

El asma es una enfermedad que está presente en el 10,3% de la población española y que en el mundo llega a afectar a unos 235 millones de personas. Además, la Organización Mundial de la Salud ha aclarado que no se trata de un problema que afecte a los países más desarrollados, sino que se da en todas las zonas del mundo sin importar su nivel económico. Un dato que contrasta con la extendida creencia de que es en países más industrializados donde más probabilidades hay de tener asma por causas como la contaminación, el sedentarismo o el tabaquismo.

¿Cuáles son los síntomas del asma?

Sabemos cuáles son los síntomas del asma: Sibilancias , disnea o sensación de falta de aire progresiva tos, molestias intercostales, que pueden desencadenas hacia una Insuficiencia Respiratoria Aguda potencialmente grave.

Las manifestaciones del asma se dan en respuesta a numerosos estímulos desencadenantes tanto endógenos (internos a la persona , asma intrínseca), como exógenos (del ambiente, asma extrínseca). Entre estos estímulos desencadenantes está la, los más frecuentes son:

  • Caspa o sensibilidad al pelo de animales como gatos o perros.
  • Ácaros del polvo.
  • Cambios en el clima.
  • Presencia en el aire de químicos, así como de polen o humo.
  • Infecciones respiratorias, resfriados.
  • Algunos medicamentos como el ácido acetilsalicílico.
  • Estrés.
  • Práctica excesiva de ejercicio.
  • Alergias multifactoriales

Además, hay que destacar que en las últimas décadas se ha avanzado mucho en su tratamiento y hoy en día es posible ser asmático y llevar una vida completamente normal, siempre y cuando se sigan correctamente las indicaciones médicas.

Y es aquí donde hayamos el principal problema. Está demostrado que un enorme porcentaje de enfermos de asma (cerca del 50%, según algunas fuentes) no cumple con el tratamiento asignado por los profesionales sanitarios.

Debemos ser rigurosos

Tal y como anuncia la OMS, “el asma se puede controlar con un tratamiento adecuado, gracias al cual los pacientes pueden disfrutar de una buena calidad de vida. El tratamiento farmacológico no es la única forma de controlar el asma. También es importante que se eviten los factores de riesgo.

A pesar de que el asma no presente los mismos índices de mortalidad que la enfermedad pulmonar obstructiva crónica u otras enfermedades crónicas, es cierto que puede ser mortal si no se utilizan los medicamentos adecuados o no se cumple el tratamiento prescrito”.

4 diciembre 2017

El error de diagnosticarse por Internet | Hospital Delfos

El error de diagnosticarse por Internet

La fiabilidad de esos datos nunca se va a acercar a la que vamos a encontrar estando cara a cara con un facultativo

Internet es maravilloso. Sin duda uno de los más significativos avances de la historia del ser humano. La red global nos pone en la mano posibilidades que hace unas décadas ni siquiera éramos capaces de imaginar. Pero en nosotros queda ya convertir sus virtudes en facilidades o hacer un mal uso de ella.

Una de esas equivocaciones más importantes y frecuentes tiene que ver con la salud.

La secuencia es sencilla: sentimos un malestar o un dolor, vamos directamente al ordenador y buscamos a qué se puede deber. Un comportamiento lógico, muy humano, pero que puede salirnos muy caro si tomamos como ciencia algo que dista mucho de serlo o, sobre todo, si pretendemos que esa información que hemos encontrado en la red sea sustitutiva de la que nos puede dar un profesional médico.

Son muchos los motivos que hacen que sea un gran error buscar un diagnóstico de lo que nos pasa en una pantalla y no en una consulta médica.

 Aquí vamos a hablar de los errores más importantes.

En primer lugar, debemos tener siempre claro que cualquier cosa que encontremos por Internet serán casos que les han ocurrido a otros, no a nosotros. Las experiencias de los demás pueden servir para aproximarnos de alguna forma a la naturaleza de nuestra dolencia, pero la fiabilidad de esos datos nunca se va a acercar a la que vamos a encontrar estando cara a cara con un facultativo que nos va a preguntar directa y personalmente sobre nuestros síntomas, nuestro grado de dolor o de malestar, nuestras sensaciones personales. Él es quien va a saber interpretar perfectamente nuestra situación y quien va a poder darnos un diagnóstico y un posterior tratamiento personalizado.

Además, entrando en la web podemos encontrar muchas cosas, pero jamás vamos a poder beneficiarnos de algo tan imprescindible como la exploración física. Cuando sentimos un dolor en el cuerpo o cualquier otro síntoma, es de mayor utilidad que un médico nos explore durante unos minutos que todo el conjunto de artículos y de testimonios que podamos encontrar online.

También hay una obviedad que muchas veces estamos perdiendo de vista, y es que en internet siempre van a ser mayoría los casos graves. Si por ejemplo nos hemos despertado con un dolor en el pecho y buscamos información sobre ello, vamos a encontrar decenas de personas hablando de posibles problemas respiratorios, fracturas costales, de neumotórax… porque ésos son los diagnósticos que destacan y en los que podemos cometer el error de centrar nuestra atención. La realidad es que muy probablemente sea sólo consecuencia de algo tan normal como una mala postura al dormir, pero eso apenas ocupa páginas en ninguna web.

Por tanto, seamos inteligentes. Es indudable el poder de lo inmediato, pero no caigamos en el error de quedarnos sólo con eso y de darle a cualquier cosa que encontremos por internet el valor de un diagnóstico médico personalizado.

30 noviembre 2017

El Ictus | Hospital Delfos

Diseño Ictus BlogDe entre todas las causas de discapacidad, el famoso ictus es una de las más frecuentes. No en vano lidera la lista de motivos de mortalidad femenina y también es de los más repetidos en el caso de los hombres, algo que llega a ser comprensible si nos apuntamos este dato: en España se sufre un ictus cada seis minutos.

 ¿Sabemos en qué consiste el ictus?

El ictus es una afección cerebral que se produce en las paredes de las arterias que se comunican con el cerebro y sus zonas próximas, como el tronco del cerebro o el cerebelo. Generalmente ha sido siempre relacionado con personas longevas, pero en los últimos tiempos se están encontrando cada vez más casos en jóvenes, con lo que el rango de edad es hoy por hoy muy amplio.

A grandes rasgos, podemos establecer una clasificación en la que destacan dos tipos de ictus: los isquémicos y los hemorrágicos.

Los ictus isquémicos son los que se dan en la inmensa mayoría de los casos (entre ocho y nueve de cada diez episodios de ictus), y se originan cuando una arteria sufre oclusión por un trombo, causando un déficit de circulación hacia los tejidos y generando un área cerebral de isquemia. Falla la función del tejido cerebral, y si el problema no es tratado a tiempo puede derivar en infarto cerebral con sus consiguientes daños irreversibles.

Cuando hablamos de ictus hemorrágicos, las causas apuntan normalmente a una hipertensión mal vigilada o a un aneurisma, que es la dilatación de las paredes de una vena o una arteria. Son casos de mayor gravedad, por lo que la reacción y el tratamiento han de ser inmediatos.

En el caso de los ictus isquémicos el tratamiento consiste en intentar disolver el coágulo y restablecer la circulación para que las secuelas sean las mínimas posibles, pero se tiene que hacer dentro de un tiempo determinado, sino, ya no es eficaz; por eso decimos que “TIEMPO ES CEREBRO”. Los síntomas son muy evidentes: el más visible es un descenso repentino de la fuerza de la mitad de nuestro cuerpo (dificultad para levantar un brazo, parálisis en un lado de la cara…) pero también puede darse dificultad para elaborar, pronunciar o comprender frases.

En todo caso, conviene recordar que los síntomas dependen de cada caso y de cada persona, así que no tienen por qué darse todos estos síntomas para poder hablar de un problema de ictus. Con encontrar en alguien (o en nosotros mismos) uno sólo de estos signos, deberemos reclamar cuanto antes atención médica para evitar consecuencias irreversibles.

27 noviembre 2017

Cómo detectar la celiaquía | Hospital Delfos

Gluten freeLa enfermedad celíaca  o la celiaquía, es un proceso autoinmune multiorgánico que afecta al intestino y está originado (sin ser conceptos equivalentes) por una intolerancia crónica al gluten, que es un grupo de proteínas incluidas en algunos cereales. Para darnos cuenta de su importancia, basta decir que uno de ellos es el trigo, que supone un ingrediente básico en infinidad de alimentos que consumimos a diario.

Estas proteí­nas provocan una reacción inmunitaria por parte del organismo. El intestino delgado se inflama y sus vellosidades acaban destruyéndose, dejando maltrecha la pared intestinal y causando por ello cada vez más problemas en el proceso digestivo.

Con toda la información que existe actualmente, a estas alturas casi todos conocemos a alguna persona celíaca. Sin embargo, llama la atención el hecho de que hasta un 70% de quienes padecen esta patologí­a aún no lo sepan. Se trata además de una enfermedad muy particular, cuyas características, síntomas y tratamiento han ido evolucionando con el tiempo (ya que la nutrición y los hábitos alimenticios también lo han hecho), con lo que nos encontramos ante un medio al que los profesionales sanitarios han tenido que ir adaptándose.

Síntomas de la celiaquía

Aun así­, hay una serie de sí­ntomas que suelen repetirse en todos los casos, y es a éstos a los que debemos prestar más atención porque son los que nos harían identificar esta patología y darle la importancia y el tratamiento que merece. Podríamos hacer una clasificación y dividir esos síntomas en dos grupos:

-        Por un lado, tenemos los síntomas de la celiaquía que tienen que ver con el aparato digestivo. Dependiendo de la persona, podemos encontrar casos de diarrea crónica o de estreñimiento, con frecuencia acompañados de la presencia de gases y, como consecuencia de todo esto, dolor abdominal.

-        Otros sí­ntomas de la celiaquía están más alejados del proceso digestivo. Se dan muchos casos de desequilibrios a nivel anímico: irritabilidad, depresión, decaimiento, etc. El cansancio general y la anemia pueden aparecer también, así como dolores óseos y articulares o incluso calambres. Muchos pacientes presentan yagas en la boca o en la garganta.

En cualquier caso, la recomendación no puede ser otra que la de acudir al médico en cuanto tengamos sospecha de que padecemos algún tipo de trastorno digestivo. Es importante subrayar que ninguno de los sí­ntomas que hemos mencionado aquí­ es exclusivo de la celiaquía, pero sí que podría estar indicándonos su presencia o la de cualquier otro tipo de problema que siempre será conveniente tratar por parte de profesionales sanitarios.

27 mayo 2014

Éxito en la IX Jornada para la Seguridad de los Pacientes en Cataluña

Higiene de manos Delfos

El pasado día 22 de mayo tuvo lugar la IX Jornada para la Seguridad de los Pacientes en Cataluña donde el Dr. Gabriel Mestre participó exponiendo la estrategia de higiene de manos de Delfos.

La jornada tenía por objetivo concienciar e implicar a los profesionales sanitarios en la prevención de las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria.

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